Al alcance de la mano

A dónde se ha ido el verdadero deseo de aprender, de descubrir. Parece que los niños y jóvenes crecen como clones, todos iguales en cuanto al conformismo sobre el mundo que les rodea. No hay una inquietud por saber el por qué de las cosas, por mirar más allá de lo obvio, por desarrollar una curiosidad que en mi época era innata, quizá porque no había tantos medios externos y de fácil acceso para encontrar una respuesta. Ahora el mundo está al alcance de la mano, perfecto, pero se está acabando con el deseo de descubrirlo.

anabmontoya@hotmail.com