Divina curiosidad

Me gusta aprender. Cada día está lleno de nuevas cosas que sumar a mi bagaje. He vuelto a la universidad, literalmente, y mis neuronas están emocionadas. Aprendo de mis profesores, de mis compañeros y descubro que me fascina cada pequeño detalle y el por qué que se esconde tras él. Y doy gracias a Dios por haberme regalado la curiosidad como virtud y el poder nutrirla cada día pero, sobre todo, ver que mi hijo la tiene y… más desarrollada que yo.

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