No hay que tenerle miedo a las latas
SANTO DOMINGO. ¿Tiene la nevera que parece una piscina, con agua por todas partes? ¿La señora que le ayuda en casa tomó vacaciones y usted tampoco es chef de alta cocina? ¿Se cansó de tanta exigencia y declaró "asueto" en la cocina? ¡No se desespere, ni deje morir de hambre a sus hijos… abra una lata!
Su despensa guarda innumerables tesoros con usos que a lo mejor ni sospechaba. Eche mano del abrelatas y deje volar su imaginación.
Deténgase un momento y haga un inventario: ¿le sobran algunas latas de habichuelas, petit pois, atún, sardinas, maíz…? ¿Tiene en un ladito un montón de "exquisiteces gourmet", que vinieron en alguna canasta y que no se ha atrevido a degustar? ¿Qué quiere que le diga? Tiene en sus manos los ingredientes para elaborar un menú más que completo, rico en nutrientes, además. Y si tiene alguna fruta en almíbar, puede ofrecer hasta el postre. Sin moverse mucho y gastando menos.
Las latas en conserva son un recurso que nos permite tener disponibles durante todo el año algunos alimentos fuera de su temporada habitual.
Además, no ocupan espacio en la nevera porque si no las ha abierto se conservan durante muchos meses en cualquier rincón de su cocina. Eso sí, una vez abiertas, debe consumirlas enseguida. Si sobra algo, guardarlo en un recipiente de plástico o cristal para que no se oxide al contacto con el aire y meterlo en la nevera.
Recomendaciones:
Lata nítida: Al comprar o usar las latas, verifique que no tengan manchas sospechosas, ni golpes ni abolladuras y que tampoco estén hinchados, porque podrían haber perdido el vacío y estar en malas condiciones. Si la lata luce en mal estado o el contenido turbio, deséchela.
Sin pasarse: Las comidas enlatadas consumidas con moderación son una solución puntual, pero no olvide que algunos nutrientes se pierden durante su elaboración y siempre son los alimentos frescos los que están más llenos de vitaminas y antioxidantes.
La sal: Muchos alimentos en conserva tienen una alta proporción de sal, que se usa como conservante al ayudar a prolongar el tiempo de duración de los alimentos. Las personas con hipertensión deben tenerlo presente y evitar su consumo en lo posible. Otra opción saludable es nunca utilizar el líquido que viene con la conserva. Debe enjuagar en varias aguas el producto para que elimine la sal excedente.
Reciclables: Las latas, además de ser de metales que pueden ser reciclados con una adecuada gestión de desechos, también son reusables en la cocina. Por ejemplo, una lata redonda o alargada un poco alta puede servir de molde para un bizcocho y las latas pequeñas y redondas, vaciadas por las dos caras son un disco perfecto para "moldear" alimentos y decorar un plato tipo restaurante. También, para sacar los "redondos" para hacer pastelitos, pizzitas, mini quiches…
Fechas e ingredientes: Antes de usarla, sobre todo si tiene un tiempecito en la despensa, verifique la fecha de caducidad. Tómelo en cuenta y no juegue con eso. Pierda algunos minutos y verifique minuciosamente la lista de ingredientes, sobre todo si usted sufre de alergias o intolerancia a ciertos ingredientes de los que comúnmente se utilizan en preservación de alimentos.
Una última recomendación: Pruebe algo diferente cada vez. Seguro que cuando va al súper le pasa por delante a latas con productos que en el país no son muy conocidos (o no aparecen), y que usted nunca ha probado. Aproveche la oportunidad y hágalo hoy. Es posible recorrer el mundo de lata en lata. ¿Quiere probarlo?
Pasta con habichuelas rojas y tomatePlato completo, altamente energético con las proteínas de la habichuela y los carbohidratos de la pasta.
Si la pasta es integral, aumenta la cantidad de fibra y se reduce la absorción de grasas.
Ingredientes
(Para 4 personas)
- 1 lata de 250 gramos de habichuelas (judías) rojas
-Media libra de pasta mediana
-Media libra de tomate triturado
-1 ajo
-Albahaca
-1 copa de vino blanco
-Aceite de oliva
-Pimienta y sal
Preparación
Sofría el ajo con el tomate triturado. Añada la copa de vino y deje evaporar. Cocine la pasta en agua con sal hasta que esté al dente y escurra.
Ponga las habichuelas en un colador bajo el grifo con agua tibia y deje escurrir.
Mezcle la salsa de tomate con la pasta, las habichuelas, salpimienta y agregue unas hojas de albahaca fresca. Sirva enseguida.