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| 06 AGO 2018, 12:00 AM
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Una fiesta de 15 años que trata de hacer olvidar el dolor de una enfermedad


20180806 https://www.diariolibre.com

MÉXICO. Citlali sonríe cuando escucha el clic de la cámara. Posa, gira la cabeza y estira las manos que lucen unas uñas impecablemente arregladas. Por un momento se ha olvidado de que cada lunes, miércoles y viernes debe asistir a recibir una transfusión de plaquetas que la mantenga con vida.

La joven, a quien los médicos solo le auguraban tres años de vida, el tres de agosto cumplió 15. Y los festejó “en grande”, aseguró.

El Hospital Infantil de México Federico Gómez (HIMFG) se ha vuelto prácticamente la casa de esta niña que padece deficiencia de proteína C y amaurosis bilateral, una enfermedad que se presenta con pérdida completa de visión.

“Llegó cuando apenas tenía 12 días de nacida. Los médicos me dijeron que solo viviría tres años, por mucho. Por eso es una satisfacción muy grande verla cumplir 15 y festejarlo”, asegura a Efe Bianca Zamora, madre de Citlali.

La festejada, que ha vivido casi toda su vida visitando este hospital, sonríe. Olvida que su familia no está en posibilidades de organizar una fiesta como esta, en medio de un brochazo de maquillaje hace una pausa y piensa en la felicidad que le produce vivir una fiesta en la que ella y sus compañeras son las protagonistas.

“Me siento feliz, no me lo esperaba. Muchas gracias”, dice a Efe, agradecida no solo por la fiesta, sino también por la atención que le han dado a lo largo de este tiempo en la institución. “Ellos me atienden bien, son muy buenos enfermeros conmigo. Los quiero mucho”, añade.

Como ella, 15 niñas festejaron este evento, el cual es organizado desde hace cinco años.

“Llevamos cinco años que lo hacemos. Ellas son pacientes del hospital. La intención es darles un día feliz, diferente, que vean que son las consentidas”, dice a Efe Mitzi Chávez, coordinadora del voluntariado del HIMFG.

Chávez dice que este evento es posible gracias a un grupo de casi 200 personas. “Principalmente por los voluntarios, ellos gestionan, también la gente externa, chambelanes, personal médico, por parte de una enfermera este año fue el mariachi, una chica de administración nos dio las flores”, dice.

El Área de Recreación, Cultura y Aprendizaje del Hospital, que usualmente se utiliza como biblioteca, se ha convertido en un enorme salón de belleza, lleno de luz y glamur, donde brillan las sonrisas de madres e hijas.

Una fiesta de 15 años que trata de hacer olvidar el dolor de una enfermedad
Jóvenes participan en la celebración de 15 años de menores que son atendidas en el Hospital Infantil de México Federico Gómez.

Todas ellas tienen en común que no cuentan con recursos económicos para cumplir el sueño de una fiesta, por lo que vivir el evento es un aliciente para seguir adelante en la lucha contra la enfermedad.

“Citlali quería una fiesta con toda su familia, pero al ser una enfermedad que no tiene cura es muy difícil costearla, conseguir medicamento, trasladarnos”, dice Bianca.

La quinceañera no deja de sonreír, al tiempo que una peinadora le encrespa el cabello. Dice que este día lo “había soñado por mucho tiempo, con música de banda, porque me gusta, y cuando crezca quiero ser cantante de ese género, o también doctora”.

Jocelyn llegó hace tres meses al hospital debido a una enfermedad que le produce neumonías constantes. Cuando se enteró que el hospital organizaba la fiesta no dudó en inscribirse para ser candidata al evento.

“Yo soñaba con tener mi fiesta y sabía que mi mamá no me la podría organizar; por eso cuando nos dijeron que había oportunidad me apunté y me quedé”, expone.

Asegura que le emociona vivir un momento así y que, en el futuro, su ilusión es ser abogada para ayudar a las personas inocentes, “o maestra de matemáticas”.

Karina Montalvo se arregla el peinado para salir bien en las fotos. Ella es tratada de la enfermedad de Hirschspung, un padecimiento que evita que crezca el intestino y trabaje adecuadamente.

“Estoy contenta. Cuando me enteré que hacían fiesta acá me inscribí y me aceptaron. Cumplí años hace tres meses, pero no importa”, admite.

Mientras, al otro lado del salón, a las muchachas les aguardan los chambelanes.

David Nájera se ha inscrito como voluntario este año y asegura que vivir este tipo de eventos le ilusiona “porque siento que cumplir el sueño de alguien también te hace sentir mejor como persona”.

Estas 15 chicas disfrutan el momento entre aplausos, sonrisas, mariachis. Bailan y sonríen. Solo por hoy tratan de olvidar tratamientos, jeringas, medicamentos. Por hoy, cumplir 15 años y vivir su fiesta, es la misión.

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