Clase magistral
Olvide el uno por ciento denunciado por los manifestantes de Ocupen Wall Street. Los administradores de fondos de cobertura han ganado tanto dinero para sí mismos que se encuentran en la cima del uno por ciento. Los miles de millones que han amasado hacen ver los bonos de los banqueros como una menudencia. Su alabado éxito en la negociación de acciones, bonos y otros instrumentos ha ayudado a transformar una industria artesanal en una bestia colosal; actualmente los fondos de cobertura supervisan más de $2.1 trillones. Una clase de adinerados que solían administrar fondos de familias ricas bucaneras ahora tienen como clientes a los fondos públicos de pensiones más grandes del mundo y dotaciones financieras.
¿Han tenido éxito los fondos de cobertura debido a su genialidad para invertir, o a su astuto mercadeo? Dos nuevos libros están en desacuerdo sobre si el cáliz de oro de los administradores de los fondos de cobertura está medio lleno o medio vacío. Maneet Ahuja, una productora de CNBC que trabajó brevemente en Wall Street antes de trabajar para el Wall Street Journal, ha escrito un homenaje a los fondos de cobertura. Ya ella estaba impresionada con Wall Street cuando hizo una pasantía en Citigroup ("Dejé el edificio con una oferta de una pasantía de un semestre, convencida de que había encontrado mi vocación con los tipos buenos - tipos buenos con lindos zapatos.") Nunca se ha sobrepuesto. "The Alpha Masters" describe once de los más conocidos jefes de la industria, y analiza sus filosofías de inversión y sus negociaciones más famosas. John Paulson ganó miles de millones al predecir la explosión de la burbuja inmobiliaria de los Estados Unidos; James Chanos, un agente de venta corto, desenmascaró a Enron; y Ray Dalio, el jefe de Bridgewater, el fondo de cobertura más grande del mundo, hace su agosto para sus inversionistas y mantiene la calma haciendo meditación trascendental.
En todo el libro Ahuja parece estar en trance ella misma, esclavizada ante el glamur de sus protagonistas. Nunca cuestiona el criterio de sus hombres alfa y siempre tienen la última palabra. Dedica docenas de páginas al éxito de Paulson en la industria de los fondos de cobertura, pero apenas menciona su pobre desempeño en el 2011. Sus resultados han hecho que algunas personas especulen que él podría tener el desafortunado record de haber ganado y perdido la mayor cantidad de dinero en la historia de los fondos de cobertura. Ella cita una de sus cartas del 2011 a los inversionistas aseverando que las acciones de bancos - cuyas luchas disminuyeron el desempeño de su fondo - se recuperaría cuando la economía mejore, sin criticar lo que hizo ni señalar que los inversionistas tendrán que esperar siglos para lograr recuperar sus cuantiosas pérdidas. Ni comprende el panorama más amplio ni los factores comunes que los administradores de fondos de cobertura comparten. ¿Es el ego, coraje, buenas redes y carisma los que les han dado mayor éxito que a sus compañeros financieros?
"The Hedge Fund Mirage" ataca la adulación ciega de los devotos de Wall Street. Simon Lack, quien trabajó durante 23 años en JPMorgan, un banco de inversión, haciendo una selección de fondos de cobertura para invertir, se cansó de la libertad que los inversionistas con demasiada frecuencia les dan a los administradores. Él ha escrito un libro provocativo que cuestiona el principio central de la industria de los fondos de cobertura: siempre vale la pena pagar por su desempeño. La promesa de un desempeño superior es errónea, dice él. Por supuesto que algunos inversionistas ganan mucho dinero, pero en promedio los fondos de cobertura han tenido un desempeño pobre aun en las letras del Tesoro libres de riesgo. Esto se debe a que el grueso del capital de los inversionistas se ha recibido en los últimos diez años, mientras que los fondos de cobertura tuvieron mejor desempeño cuando la industria era más pequeña de lo que es ahora. Es más, es difícil saber cómo les está yendo a los fondos de cobertura, ya que los índices que dan seguimiento a los resultados de la industria tienden a sobreestimar los rendimientos. Los fondos que no tienen un buen desempeño, o que implosionan, usualmente no son incluidos en los índices.
¿Por qué los clientes continúan pagando por rendimientos tan mediocres? Una razón es que los administradores de los fondos de cobertura son vendedores excepcionales. Además, los conocedores de la industria que están plenamente conscientes de las deficiencias de los fondos de cobertura eligen no desenmascararlos, dice Lack. Además, la estructura común de honorarios, en la cual los administradores de los fondos retienen un 2% de los activos como un honorario "administrativo" para cubrir gastos y 20% de los beneficios generados por su desempeño, ha enriquecido a muchos administradores, pero no a sus clientes. Lack calcula que los administradores de los fondos de cobertura han retenido cerca del 84% de los beneficios generados, y los inversionistas han obtenido 16% desde 1998. "¿Dónde están los yates de los clientes?" es el título de un capítulo. Lo que es peor, la desastrosa caída de los mercados de capitales en el 2008 puede haber eliminado todos los beneficios que los fondos de cobertura han generado para los inversionistas.
Lack culpa de esto en gran medida a los inversionistas que no hacen suficientes preguntas difíciles y no han comprendido que ellos "desean los rendimientos de ayer sin los riesgos de ayer". Invierten su dinero con los fondos más grandes y mejor conocidos "que no se parecen en nada a aquellos cuyo desempeño agregado" ellos desean emular. Por el contrario los inversionistas deberían enfrentar a los administradores, negociar términos más favorables y colocar su dinero en fondos más pequeños, que tienden a tener un mejor desempeño.
Señala Lack que a los grandes inversionistas institucionales siempre les gusta invertir en fondos de cobertura más grandes. De esa manera no tienen que preocuparse por ser la inversión más grande de la base de un fondo pequeño. Pero no les ofrece soluciones a estos grandes inversionistas, que no pueden colocar grandes sumas en los pequeños fondos agiles que él pregona. Ni tampoco analiza cómo el desempeño de los fondos de cobertura se compara con otras clases de activos, tales como capital privado. El resultado es que el lector se queda con insistentes preguntas sin respuestas: ¿sería mejor para los inversionistas evitar por completo los fondos de cobertura y, de ser así, dónde deberían colocar su dinero en el futuro?
En su conclusión Lack arguye que la mayoría de los libros sobre los fondos de cobertura son escritos por sus "proponentes". Su ambición era provocar el debate y ayudar a cambiar la industria. Si lo logrará está por verse. Los ejecutivos de los fondos de cobertura ya han reaccionando airadamente ante "The Hedge Fund Mirage", lo que sugiere que verse en el espejo puede ser doloroso. Con razón se preocupan de que los días de alabanza fácil sean cosa del pasado.
Dos nuevos libros están en desacuerdo sobre si el
cáliz de oro de los administradores de los fondos
de cobertura está medio lleno o medio vacío.
© 2012 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved.
De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com
Diario Libre

Diario Libre