El lado oscuro del ahorro (II)
Más del 60 por ciento (o 250 millones) de los adultos latinoamericanos aún no están bancarizados y, por lo tanto, no tienen acceso al plástico, cheques, créditos u otras herramientas bancarias que les faciliten la vida…"
De Asli Demirguc-Junt y Leora Klapper (Banco Mundial, 18 de mayo de 2012)
"América Latina: la mayoría aún guarda su dinero debajo del colchón"
Eugenia, molesta y desanimada al enterarse de cómo se esfumó su "clavito" de RD$3,000, regresó resignada a la casa de los alemanes donde trabaja en Arroyo Hondo.
Frecuento aquel hogar de mis amigos Hektor y Helene, donde, además de un agradable rato, siempre hay espacio para unos rollos de canela que sólo la fiel cocinera sabe preparar.
Como el dominicano siempre saca de abajo, Eugenia se alegró de verme esperando en la terraza y, servicial como siempre, se acercó con aroma de canela y azúcar y la sonrisa más blanca y grande que acompaña a quienes valoran lo que tienen, y no lo perdido.
"¡Ay don Doble Uve!" fueron sus primeras palabras al asentar el postre sobre la mesa. "Si yo le cuento lo que me pasó con la libreta de ahorro que abrí."
Así fue como Eugenia me puso al tanto de que abrió su primera cuenta con RD$3,000, los depósitos y retiros que hizo, el lamentable asalto de los motoristas, el cómo se olvidó de su libreta y su reencuentro con ella ya con sólo "RD$934 con 72 centavos", luego de los cargos y comisiones por servicio que, sin saberlo, le cobró su banco.
"¿Y cómo es, don Doble Uve, que un pobre de La Puya puede ahorrar?"
El relato me partió el alma.
Antes de responderle, reflexioné un rato en la mecedora y pensé en qué, como Eugenia, cientos de miles (quizás más de un millón) de dominicanos enfrentan el mismísimo dilema.
LO QUE EUGENIA HIZO BIEN
"Antes que todo, tengo que felicitarte mi querida Eugenia," le adelanté, como para no perderla por desánimo o pique.
"Al decidir por tu propia cuenta que tenías que ahorrar para los blocks y la pintura de tu casa, tomaste el paso más importante y valioso de tu economía.
No te metiste en otro lío, ni fuiste donde un usurero, ni empeñaste las pocas posesiones que has podido acumular para resolver lo de tu construcción.
'Te arropaste', como decía el abuelo de mis hijos, 'hasta donde te alcanzó la sábana.' Fuiste sabia y prudente.
Lo grande es que no sólo acumulaste aquellos primeros RD$3,000, sino que también, por varios meses, cumpliste tu promesa de depositar RD$500. ¡Bien!
Aunque metiste tu dinero en un buen sitio, como te explicaré, pudiste (y debiste) explorar otras opciones.
Prefiero que pongas tu ahorro en un banco a que lo metas en una 'pirámide', o que se lo 'prestes' a aquel cuñado de Nueva York que nunca volvió o que lo hayas jugado en una "banca" de apuestas.
Ahora mismo, Eugenia, estás haciendo algo casi tan importante como tu decisión de ahorrar: Te estás "asesorando."
Así como yo no soy experto en cocina como tú (por algo vengo tanto aquí), no tienes tú que ser experta financiera.
Para eso estamos los amigos, y deberían, también, estar los bancos."
PARA TUS PRÓXIMOS RD$3,000...
Como Hektor y Helene no terminaban de llegar, aproveché para otro rollito de canela y un rato más con Eugenia.
"Guarda esos RD$934 que te quedan y en los próximos meses llega otra vez a los RD$3,000. Te asesoraré, pero también debo decirte lo que no hiciste tan bien.
Antes de llegar al banco, te reitero, debiste buscar una orientación financiera. De un amigo confiable y conocedor.
Me imagino perfectamente cómo te sentiste cuando llegaste a la sucursal la primera vez, pero debes de saber que a los bancos no hay porque tenerles miedo.
Eugenia: ¿Por qué no le preguntaste a quien te abrió la cuenta cómo funcionaba y si te cobrarían comisiones?
Eso está en lo que ellos llaman "tarifario de servicios" y debieron explicártelo bien, en detalle y con calma.
Todos podemos perder, en algún momento de la vida, pero eso de tirarnos a víctima por no saber (o preguntar) es algo que ni tú, ni yo, debemos aceptar.
Al final del día, el banco de la esquina, tan bonito como se ve, no es para ti.
Entiéndelos: Lo de ellos es ganar dinero para sus accionistas, con clientes con más recursos que tú y muchos otros cientos de miles.
Por eso te cobraron RD$2,070 en comisiones. Es su negocio y sus reglas. A mí me gustan menos que a ti, pero esas son. Ellos debieron decírtelas. No lo hicieron. Pero tú, ¿por qué no lo exigiste?
Unas esquinas más allá, por Camino Chiquito, hay una asociación de ahorros y préstamos. Ahí tú eres dueña, con abrir una libreta. Y ellos sólo te hubiesen cobrado RD$150 por perder la libreta.
Lo mismo pasa con la cooperativa de ahorro y crédito, en la que está tu hermana. Allá no solo te hubiesen pagado más, sino que cobrado, igual que la AA&P, sólo por perder el documento.
Para haberte ganado en interés solo los RD$4.72 que te pagó el banco, pagándole RD$2,070 en comisiones, mejor le hubieses pedido a Hektor que te guardara tus RD$3,000 en su oficina."
La cariñosa Eugenia asentía al hablarle pero, como debió de hacer en el banco, me interrumpía para que le aclarara.
Concluí comentándole que todas las opciones anteriores o le perdían dinero o simplemente se lo mantenían igual.
"Para guardar el valor del dinero en el tiempo y ganar algo, reúne tus RD$3,000 y logra que tres amigos más hagan lo mismo. Apúntame con RD$3,000. Ya solo nos faltan dos ahorrantes más.
Cuando tengamos los RD$12,000, yo personalmente te acompañaré al mismo banco y nos sentaremos con la oficial de "servicio" que tan mal te atendió.
Abriremos un plazo fijo con ese dinero, a 30 días. Nos pagarán siete veces más que en una cuenta de ahorro y sin cobrarnos un solo peso de comisión.
Como el certificado es a 30 días, si hay una emergencia, esperarás muy poco.
Tus fondos, Eugenia, serán tu inversión. En vez de tu trabajar para el banco, tendrás al banco trabajando para ti."
"¿De verdad Doble Uve?". Aquella sonrisa... ¡más blanca y grande no podía ser!
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Diario Libre

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