Cómo Nueva York se robó la corona de Silicon Valley

$!Cómo Nueva York se robó la corona de Silicon Valley
Vista nocturna de la ciudad de San Francisco, donde está Silicon Valley.

La actividad emprendedora en EEUU está surgiendo en lugares inesperados y en grupos de personas de más edad.

Si quieres romper el hielo en una fiesta corporativa esta temporada en EEUU, puedes intentarlo con esta pregunta: ¿qué parte de EEUU tiene la proporción más alta de actividad emprendedora?

“Silicon Valley” sería una respuesta predecible. Después de todo, en años recientes, la región de San Francisco ha sido el epicentro de la innovación en EEUU. Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, personifica el sueño emprendedor; especialmente desde que anunció sus planes para donar la mayoría de sus ganancias a causas sociales.

Pero aquí hay un detalle curioso sobre la economía estadounidense actual: la sede más grande de actividad emprendedora urbana — medida por el número de compañías pequeñas por persona — ahora es Nueva York, según investigaciones de Kauffman Foundation, un grupo de estudios independientes. Boston está en segundo lugar con respecto a “actividad emprendedora”, seguido por Providence, Rhode Island. Ahora San Francisco se encuentra en cuarto lugar, antes de Miami en Florida y Portland en Oregón. Ahora “Main Street” está compitiendo con Silicon Valley.

La ubicación geográfica no es la única sorpresa. El término “compañía startup” tiende a evocar imágenes de jóvenes con ‘cara de niño’ en camisetas y sudaderas. Pero los resultados de Kauffman sugieren que la edad promedio de los emprendedores y dueños de pequeños negocios es más alta y está aumentando. Las personas que tienen entre 45 y 54 años de edad ahora son propietarios de pequeños negocios, los cuales son los motores de la actividad económica y la creación de empleos.

Estos emprendedores de edad media son el grupo más grande de propietarios de negocios. A continuación sigue el grupo compuesto por personas que tienen entre 20 y 30 años de edad — el cohorte del Sr. Zuckerberg — que son dueños de sólo 16 por ciento de los pequeños negocios, un descenso de 28 por ciento en 1997. La actividad empresarial nueva también ha bajado en ese grupo más joven, conforme va incrementando entre los de edad media. Además, las cualificaciones educacionales de los emprendedores están subiendo; la mayoría de ellos ahora tienen un título de posgrado. Y los inmigrantes ahora son propietarios de 20 por ciento de los pequeños negocios, una cifra dos veces más alta que en 1997.

¿Qué ha provocado estas tendencias? Los datos sobre la actividad de los pequeños negocios en general — y la actividad emprendedora en particular — son irregulares. Sin embargo, Kauffman sugiere que la carga de la deuda estudiantil tal vez esté desincentivando a los jóvenes de convertirse en emprendedores. El envejecimiento general de la población en EEUU también está afectando las estadísticas.

El tema más intrigante es si el patrón de emprendedores de más edad también refleja el perfil cambiante de los empleos. La digitalización está erradicando miles de empleos corporativos — que alguna vez prometían seguridad — para la clase media, dejando sin trabajo a empleados de edad media. De hecho, la escuela de negocios de Oxford Martin pronostica que la mitad de los empleos estadounidenses serán reemplazados por robots en las próximas dos décadas. Los estadounidenses están viviendo durante más tiempo y sus pensiones se están encogiendo. O sea, una parte de esta actividad emprendedora de edad media ha sido provocada por necesidad tanto como por elección propia, una consecuencia de inseguridad económica tanto como de libertad económica.

Esto puede tener repercusiones en las políticas, especialmente dado el aumento de la desigualdad de ingresos. Una noticia alentadora es que la actividad emprendedora total subió el año pasado, después de declinar durante la Gran Crisis Financiera. Pero sigue por debajo de los niveles de hace un par de décadas. Hay mucho que los responsables políticos estadounidenses podrían hacer ahora para subir el nivel de actividad emprendedora.

En lugar de hablar de bajar impuestos para las corporaciones grandes, los políticos deberían de esforzarse por simplificar el complejo código tributario para los pequeños negocios. Las prestaciones de los servicios de la salud también deberían simplificarse. Los pequeños negocios también requieren una gama más amplia de fuentes de financiación, especialmente porque desde que se implementaron las reformas financieras de 2008, los bancos no están dispuestos a proporcionar financiamiento a compañías más pequeñas.

También se requiere un cambio cultural. Sobre todo, los responsables políticos y los votantes estadounidenses necesitan reconocer que los emprendedores exitosos no se visten con camisetas y sudaderas ni se asolean bajo el sol de California. Es crucial encontrar maneras para apoyar al grupo de emprendedores de mayor edad para contrarrestar la desaparición de los empleos corporativos tradicionales y acabar con la maldición de la clase media. Y esto contribuiría a construir una economía más saludable.

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20151211 http://www.diariolibre.com

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