19 MAY 2017, 12:00 AM

Causas propias de culpa

El secuestro cibernético de archivos tiene la inquietante característica de que puede lucir para el delincuente como una operación de bajo riesgo

20170519 https://www.diariolibre.com

Desde el punto de vista económico, el secuestro cibernético de archivos tiene la inquietante característica de que puede lucir para el delincuente como una operación de bajo riesgo y alto beneficio, lo que le otorga un gran atractivo.

Las víctimas, evidentemente, no fueron responsables de que Microsoft, creador de Windows, pasara por alto que existía un riesgo en ese programa, aprovechable para infiltrar códigos maliciosos. Y tampoco puede censurárseles porque abran anexos a correos de apariencia inofensiva, supuestamente contentivos de anuncios, avisos, o quizás una muy esperada oportunidad de empleo. Pero hay dos cosas por las que sí se les podría culpar.

Una de ellas es por no mantener sus sistemas operativos y programas de defensa actualizados, especialmente en versiones para las que dicha actualización es opcional. Entendible en el caso de individuos muy atareados o sin dinero para adquirir nuevas versiones, es menos admisible en cuanto a empresas, universidades, hospitales y otras organizaciones. Y aunque actualizar no es una garantía de protección, pues el remedio puede llegar después del ataque cibernético, ayuda a prevenir la gran mayoría de los peligros que andan circulando.

La segunda causa de culpa es la asombrosa temeridad de quienes invierten enormes cantidades de tiempo y esfuerzo acumulando datos y desarrollando trabajos, sin tomar la precaución de preservar copias de respaldo en dispositivos separados de aquellos con los que labora normalmente. En redes corporativas, esa responsabilidad recae fundamentalmente en los administradores de los sistemas, pues los usuarios individuales suelen entender que sus archivos están seguros dentro de la red. Los daños pueden ser muy considerables. Una estudiante en China reportó haber perdido acceso a su proyecto de tesis, resultante de cuatro años de investigaciones, y los registros de pacientes en hospitales quedaron bloqueados.

gvolmar@diariolibre.com

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