20180215 https://www.diariolibre.com

Independientemente de cualquier consideración acerca del nivel de la deuda pública, hay que admitir que la colocación de bonos en pesos en el mercado financiero neoyorquino constituye un doble reconocimiento, tanto a Hacienda por la condición del país como sujeto confiable de crédito, como al Banco Central por la consistencia en el manejo de su política monetaria. Al factor de confianza en la solvencia, ya visible en la acogida que han venido recibiendo los bonos soberanos en dólares, se adiciona el pronóstico implícito de que proseguirá la estabilidad cambiaria relativa del peso dominicano.

La índole de ese pronóstico se puede apreciar por la limitada diferencia en la tasa del 8.90% pagadera por la emisión en pesos en comparación con la del 6.50% aplicable a los bonos en dólares, aunque debe tenerse en cuenta la divergencia entre los plazos, de 5 años para los valores en pesos y de 30 años para los otros.

Los inversionistas en pesos corren, en distintos grados, con el riesgo de la devaluación de nuestra moneda.

Su exposición es variable, pues puede haber quienes tengan compromisos futuros establecidos en pesos por préstamos, impuestos, compras de bienes o servicios u otros conceptos, e inviertan a fin de tener una disponibilidad compensatoria en esa moneda para cubrir dichos pagos, sin su conversión posterior a dólares. Además, por otro lado, quienes invierten en títulos públicos en pesos colocados en el mercado financiero local también asumen un riesgo cambiario, dado que pudieron haber convertido sus pesos a dólares e invertirlos en bonos en esa moneda. Y, como los inversionistas operan en cualquier mercado, no son excluyentes los que ponen su dinero en unos u otros.

La colocación en Nueva York atrae inversionistas por la jurisdicción que conlleva y, en la medida que reemplaza colocaciones en dólares, acerca al país a las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional en relación con la composición de la deuda pública.

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