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Limpio, seguro y se maneja a sí mismo (I DE II)

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Limpio, seguro y se maneja a sí mismo (I DE II)
El carro de Google que se maneja por sí mismo.

El futuro del automóvil. Los vehículos ya han cambiado la forma en que vivimos. Es probable que lo vuelvan a hacer 

Algunas invenciones, como algunas especies, parecen progresar en saltos periódicos. El automóvil es uno de ellos. Transcurrieron veinticinco años entre la producción a pequeña escala de Karl Benz de su original Motorwagen y el avance realizado por Henry Ford y sus ingenieros en el 1913, que convirtió el automóvil en un artículo ubicuo, de mercado de masas que ha definido el paisaje urbano moderno. Al hacer la producción del Modelo T en una línea de ensamblaje en movimiento en el piso de su factoría en Detroit, Ford redujo dramáticamente el tiempo necesario para su fabricación y por ende su costo. De ese modo empezó una revolución en la movilidad personal. Cerca de mil millones de vehículos circulan ahora en las autopistas del mundo.

Hoy el automóvil parece estar listo para otra explosión evolutiva. Una forma en que está cambiando se relaciona a sus emisiones. En la medida que los mercados emergentes se hacen más ricos, legiones de nuevos consumidores están clamando por sus primeras ruedas. Para que el mundo entero pueda alcanzar el nivel de propiedad de vehículos de los Estados Unidos, la flota mundial tendría que cuadruplicarse. Hasta una fracción de ese crecimiento representa temibles retos, desde el congestionamiento y el precio de los combustibles a la contaminación y el calentamiento global.

Sin embargo, como argumentamos en nuestro informe especial esta semana, regulaciones más estrictas y tecnología más inteligente están haciendo los vehículos más limpios, más eficientes en términos de combustibles y más seguros que nunca antes. China, cuyas ciudades están ahogadas en contaminación, está siguiendo el ejemplo europeo de imponer restricciones a las emisiones nocivas de óxidos de nitrógeno y finas partículas de hollín. Los reguladores en la mayoría de los mercados grandes de vehículos están exigiendo grandes recortes en la emisión de óxido de carbono de los tubos de escape de los automóviles. Y los fabricantes de vehículos están siendo extraordinariamente inventivos en encontrar formas para cumplir.

Aceptado, los vehículos operados con baterías han sido un desencanto. Continúan siendo costosos, de poco alcance y en ocasiones son más sucios de lo que aparentan - por ejemplo, si operan con electricidad generada por centrales eléctricas de carbón. Pero los fabricantes de vehículos están invirtiendo fuertemente en otras tecnologías limpias. Los motoristas futuros tendrán una amplia gama para elegir vehículos súper eficientes en el consumo de gasolina y diésel, híbridos (con motor que pueda usar batería o combustión interna) y modelos que operan con gas natural o hidrógeno. En cuanto al vehículo puramente eléctrico, no hay dudas de que llegará.

Hacia el vehículo que se maneja solo y casi sin accidentes

Entretanto, está apareciendo una variedad de tecnologías de "asistencia al chofer" en los nuevos automóviles, que no solo le restarán mucha presión a conducir en el tráfico sino que evitarán muchos accidentes. Cada día más vehículos pueden estacionarse de reversa, leer las señales de tránsito, mantener una distancia segura en un tráfico constante y frenar automáticamente para evitar chocar. Algunos fabricantes están prometiendo tecnología que detecte a los peatones y los ciclistas, igualmente invalidando al conductor y deteniendo el vehículo antes de chocarlos. Varias empresas, entre ellas Google, están ocupados tratando de llevar la asistencia a los choferes a su conclusión lógica de crear vehículos que se manejan por si mismos a un destino escogido sin que lo conduzca un ser humano. Aquí es donde se pone interesante.

En la medida que los mercados emergentes se hacen más ricos, legiones de nuevos consumidores están clamando por sus primeras ruedas. Para que el mundo entero pueda alcanzar el nivel de propiedad de vehículos de los Estados Unidos, la flota mundial tendría que cuadruplicarse.

© 2013 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved.

De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com