Vender entre la luz roja y verde de un semáforo
En cada intersección donde un semáforo paute el flujo en el transporte se pueden ver vendedores
SANTO DOMINGO. Muchos de los que circulan en vehículos confortables ignoran la odisea que significa para un trabajador informal ganarse los recursos que garanticen alimentarse al menos dos veces al día. Hombres, mujeres, infantes... todos esperan la luz roja para darle verde a la venta.
En cada intersección capitalina donde un semáforo paute el flujo en el transporte se pueden ver decenas de comerciantes que ofrecen a los conductores alcancías de bambú, limpia vídrios, cargadores y forros para celulares, frutas, tarjetas de llamadas, periódicos, flores, maní, anteojos y hasta animales.
Pero no faltan los que limpian cristales por centavos y los que aguardan en una esquina que algún vehículo se dañe para ofrecer los servicios de mecánica o delivery si se necesita comprar alguna pieza con urgencia.
Miguel Martes lleva tres años limpiando cristales. Se dedicaba al motoconcho, pero las deudas le obligaron vender su motocicleta y buscar otra fuente de ingresos. Para ganarse RD$300 debe laborar al menos diez horas sin importar las condiciones del tiempo.
"Yo lo que hago es limpiar vidrios, pero cuando llueve cambio la esponja por limpiadores de cristales o abro una sombrilla y cruzo la gente de esquina a esquina. Me la busco como sea", precisó.
Dentro de las peripecias que ha vivido en su oficio están las de aguantar bofetadas de parte de conductores que se molestan cuando intenta limpiar un cristal sin previa autorización. Los años que lleva en la intersección de las avenidas Abraham Lincoln y 27 de Febrero ya le han generado una clientela, aunque asegura que lo que gana no da "ni para beberse una chatica".
Otro de los que ejercen esta labor, cuyo nombre no quiso revelar, dijo que tiene 12 años en lo mismo, aunque su experiencia le permite ganar alrededor de RD$500 diarios. Quizás el hecho de que trabaje más de 12 horas influya en su remuneración.
Una de las modalidades de los que se dedican a esa tarea es respetar la zona de cada grupo. Un limpiavidrios de una intersección no debe invadir otra sin el permiso de los que se busquen "el moro" allí, de hacerlo corre la suerte de ser asaltado o golpeado sin mediar palabras.
Una vendedora de tarjetas vociferó a quien suscribe "eto ta´duro hermano. No le busque vuelta al asunto". Dio la espalda, subió a la acera y esperó que el semáforo cambiara otra vez para lograr en 30 segundos que mermen las mercancías.
En cada intersección capitalina donde un semáforo paute el flujo en el transporte se pueden ver decenas de comerciantes que ofrecen a los conductores alcancías de bambú, limpia vídrios, cargadores y forros para celulares, frutas, tarjetas de llamadas, periódicos, flores, maní, anteojos y hasta animales.
Pero no faltan los que limpian cristales por centavos y los que aguardan en una esquina que algún vehículo se dañe para ofrecer los servicios de mecánica o delivery si se necesita comprar alguna pieza con urgencia.
Miguel Martes lleva tres años limpiando cristales. Se dedicaba al motoconcho, pero las deudas le obligaron vender su motocicleta y buscar otra fuente de ingresos. Para ganarse RD$300 debe laborar al menos diez horas sin importar las condiciones del tiempo.
"Yo lo que hago es limpiar vidrios, pero cuando llueve cambio la esponja por limpiadores de cristales o abro una sombrilla y cruzo la gente de esquina a esquina. Me la busco como sea", precisó.
Dentro de las peripecias que ha vivido en su oficio están las de aguantar bofetadas de parte de conductores que se molestan cuando intenta limpiar un cristal sin previa autorización. Los años que lleva en la intersección de las avenidas Abraham Lincoln y 27 de Febrero ya le han generado una clientela, aunque asegura que lo que gana no da "ni para beberse una chatica".
Otro de los que ejercen esta labor, cuyo nombre no quiso revelar, dijo que tiene 12 años en lo mismo, aunque su experiencia le permite ganar alrededor de RD$500 diarios. Quizás el hecho de que trabaje más de 12 horas influya en su remuneración.
Una de las modalidades de los que se dedican a esa tarea es respetar la zona de cada grupo. Un limpiavidrios de una intersección no debe invadir otra sin el permiso de los que se busquen "el moro" allí, de hacerlo corre la suerte de ser asaltado o golpeado sin mediar palabras.
Una vendedora de tarjetas vociferó a quien suscribe "eto ta´duro hermano. No le busque vuelta al asunto". Dio la espalda, subió a la acera y esperó que el semáforo cambiara otra vez para lograr en 30 segundos que mermen las mercancías.
Diario Libre
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