Neutralidad en las alturas de Los Cacicazgos
En este proyecto se evidencia el talento del arquitecto Iván Balcácer y su amor por lo dominicano.
Al traspasar el umbral de este apartamento, ubicado en el décimo piso de una torre de Los Cacicazgos, la magnífica composición de sus interiores pone en evidencia el talento del arquitecto Iván Balcácer y su predilección por la utilización de los elementos locales.
El utilizar obras de artistas dominicanos (como las de Ada Balcácer y Alberto Ulloa, presentes en este apartamento de soltero) permite ubicar geográficamente al visitante de un espacio, precisa el arquitecto Iván Balcácer, mientras muestra este proyecto residencial de su autoría. “Aunque muchas personas prefieren colocar objetos que evoquen a Tailandia o a Nueva York, yo prefiero que estos expresen: ‘Estoy en República Dominicana’; y la mejor forma de hacerlo es implementando el arte dominicano”.
Durante la década de los 80, según explica este profesional de la arquitectura, la tendencia en boga era cubrir las paredes con terminaciones poco naturales: se laqueaba todo (incluyendo los muebles) y se ocultaba la madera. A mediados de los 90, la intención fue recuperar la naturalidad. Es por ello que, en la actualidad, se ha retomado lo mejor del pasado, y desechado lo peor. Entre las técnicas que se han recuperado están: el asignarle un valor extra a las terminaciones -no sólo de los muebles, sino de lo que queda fijo, como los muros, techos y pisos-, y sustituir el uso del color por la textura, agregándole interés al ambiente.
El área de comedor de este apartamento es un ejemplo palpable de esta realidad. Sus muros fueron recubiertos con una cerámica que simula ser piedra, para resaltar los elementos del espacio; en este caso, su punto focal es el cuadro que preside la mesa. El piso, en cambio, conservó su textura de mármol, pues se trata de un material atemporal, que siempre resulta atractivo.
En esta zona se destaca la unión de dos mesas que imitan el mármol. Ambas crean un rectángulo, cuyo perímetro es creado por cuatro sillas en madera de cada lado, mientras dos butacas en piel coronan sus extremos. Asimismo, el techo crea la ilusión de movimiento al utilizar pinceladas de color y al implementar varios planos (entrantes y salientes); de esta manera, se complementa el hecho de que no abunden los elementos decorativos.
Este espacio también está dramáticamente ambientado gracias al descenso, desde el centro del techo, de una lámpara de cristal.
El espejo en el comedor se utilizó con la triple intención de agrandar el espacio, de crear interés (pues refleja a la persona y lo que está detrás de ella) y de duplicar la luz, lo que suple la ausencia de ventanas dentro de la estancia.
La naturalidad dice presente
El estilo minimalista prescinde del uso excesivo de los colores. Para Balcácer, adoptar esta tónica resulta contrastante con la idiosincrasia de República Dominicana, pues “vivimos en el trópico, y el trópico es color”.
Sin embargo, en este apartamento de soltero, el arquitecto Iván Balcácer se asió de la ausencia de color y del uso de las tonalidades neutras, debido a la abundancia de la madera (casi todo es caoba), cuyo material es tan precioso que no se puede -ni debe- competir con ella. Las tonalidades de las paredes se escogieron de modo tal que la madera resultase ser la protagonista; es decir, que están pero no molestan. Sucede lo mismo con el uso del cristal y del metal, que aportan textura pero no contrastan, porque son elementos discretos.
Los muebles son atemporales, porque siempre se ven bien y con pequeños detalles se modifican. El techo de la sala (semejante al del comedor) exhibe un poco de coloración azul cielo, pues a diferencia del blanco, este sí crea la ilusión de profundidad.
Dormitorios “protectores”
A diferencia del techo de la habitación principal, el de los dormitorios infantiles tiene una extensión que intenta aumentar la sensación de espacio y protección, utilizando el mismo color de las paredes. En estos espacios se debe utilizar una gama de colores tranquilizantes y tonalidades muy frías (como el azul con un poco de violeta), porque están destinados al descanso.
En el baño del dormitorio principal se trató de crear un espacio dramático que transmitiera la sensación de comodidad. La coloración de las losas cuenta con un toque de marrón porque asemeja a la madera, a fin de verse más natural y atemporal.
Diario Libre













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