La boda real versión doña Rosa

Por|| 02 JUN 2018, 12:00 AM
La boda real versión doña Rosa

–Lo de Meghan me tiene entusiasmadísima –me dijo doña Rosa y continuó–, eso de casarse con un príncipe, una muchachita mitad blanca y mitad negra, es de antología.

¡Me hubiera gustado tanto estar allí! Yo no paré de llorar mientras veía la boda por televisión. Me levanté a las 5am, me bañé, me perfumé, me puse mi vestido azul –el que uso en las bodas– y hasta un sombrero que me prestó una amiga de esas que de vez en cuando se disfrazan para ir a eventos de caridad.

No me mires así, quería sentirme en Londres, en el palacio de Windsor. No sabes la emoción que siento con la realeza.

Desde la muerte de Diana he tenido a esos muchachitos colgados del alma. Y luego todo lo que se dijo, que si fue accidental, que si fue un complot (y esos niños enterándose de todo), que si tuvo un amante, que si esto, que si lo otro. ¡Qué va! Por eso cuando William se casó con Kate me sentí feliz. Pero el otro pelirrojo, que aquí entre tú y yo es mi favorito, se parece tanto a su mamá, tan loquito, tan auténtico, tan atrevido... He vivido todas sus novias, sus locuras, cuando se fue a Afganistán, aquella vez que se desnudó en una fiesta... tenía tanto miedo que se metiera en drogas.

De la abuela no te cuento, pero le agradezco que en esta boda haya sido discreta. Hasta repitió el mismo vestido que le había visto antes, un colorcito suave, no tan intenso como le he visto, para no competir con la novia. Ni cantó, ni habló. Lo vi todo. Bueno, ya a los 96 es mucho el que haya ido a esta ceremonia tan larga. ¿Tú crees que habrá usado pañales por aquello de sus necesidades? Se ve tan entera, pero imagino que en esos lugares no hay baños y, si los hay, nadie se paró, por lo menos es lo que vi en la TV.

Yo ni en los anuncios fui al baño. Me colé todo el café para desayunar frente a la pantalla. ¡Cuántos sombreros lindos! El que más me gustó fue el de Oprah, que de paso la encontré muy gorda, y dicen que es la mujer más rica de los Estados Unidos. Bueno, con eso se compra el marido que quiera, aún es joven. Pero Meghan y Harry lucían muy enamorados. Dios quiera que duren, ella se ve tan buena. Y la mamá no le quitaba la vista. Me imagino lo que estaría pensando: “mi hija duquesa, yo que la vi nacer y luché tanto por levantarla... Al fin salió de ese mundo hollywoodense. Espero que la monarquía la reciba como se merece”.

La niña tiene personalidad. Me impresionó el cura, aunque no sé inglés, pero por los gestos y su sonrisa parece que conmovió. Luego la música, el celista, los coros, en fin. Y ese traje tan sencillo. ¡Dios mío! No me canso, en mi cabeza todo es felicidad.

Miré a doña Rosa y aproveché que ella tomaba un respiro para intervenir.

–¿Y qué le parece lo que pasó en la escuela de Texas?

–Ay mi hijo, yo hace años que he quitado de mi vida todas las tragedias. Hago como en el cine y edito mi realidad. ¿Viste a George Clooney? Y qué linda su mujer. Al fin lo atraparon.

Me quedé un rato escuchándola. Esta doña es una cura, como dicen los jóvenes.

Ilustración: Ramón L. Sandoval

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