Foto: Shutterstock
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20171206 https://www.diariolibre.com

¿Cómo se ve “tu plato”?

En la década de 1970 se inició un proyecto de educación nutricional. ¿Recuerda la pirámide alimentaria? Una guía de alimentos que suponía orientar cuáles alimentos debían ser consumidos en mayor o menor proporción diariamente.

Se creó la primera pirámide alimentaria en Suiza en el año 1974, luego en 1992 fue modificada por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés). En el 2005 se realizó un cambio que incluía un nuevo diseño y también los ejercicios.

¿Propósito de la pirámide?

Pretendía dividir los alimentos por grupos y darles una recomendación de cantidades diarias.

¿Cómo se dividía?

Cereales: panes, arroz, pastas.

Granos y carnes: habichuelas, lentejas, pollo, res, cerdo, pescados.

Frutas: piña, melón, fresas, etc.

Verduras: lechuga, tomate, zanahoria, etc.

Lácteos: leche, yogurt.

Grasas y dulces: estos últimos debían ser los menos consumidos.

¿El problema?

La orientación de la pirámide se aleja de las recomendaciones actuales basadas en evidencia científica. No todas las grasas deben ser excluidas de la rutina diaria de alimentación, ni tampoco se pautaban cantidades específicas.

En el año 2011 se realizó la última modificación por la USDA en la que ya no continúan las pirámides, iniciando un proyecto denominado “Mi plato”. Éste representa un plato redondo con la división de los alimentos de acuerdo a lo que se considera una adecuada distribución en cada comida.

¿La distribución ideal? Divida su plato en 4 partes:

2/4 partes destínelas a las verduras. Incluya todas las variedades como berenjenas, brócoli, zanahorias, coliflor, zucchini, lechugas y otras.

1/4 parte para cereales y granos. Ejemplo: arroz integral, quinoa, habichuelas.

1/4 parte para proteínas. Ejemplo: pechuga de pollo, filete de cerdo y especialmente pescados.

Incluir frutas diariamente, lácteos descremados, aceites vegetales (como oliva) y los ejercicios de forma rutinaria deberán ser parte también de un estilo de vida saludable.

Se acepta este plato como una guía aproximada para equilibrar las comidas, reducir la ingesta aumentada de azúcares, grasas, proteínas y otros.

Es muy importante resaltar que de acuerdo a cada perfil (sea niño/a, atleta, envejeciente o tenga enfermedades como diabetes o daño renal) las recomendaciones varían. No debe generalizarse la forma adecuada de alimentación.

Para comunicarse con la Dra. Erika Pérez Lara, nutrióloga clínica, escriba a erikapereznutricion@gmail.com

Instagram: @dra.erikaperezl




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