MEDIOAMBIENTE
| 21 MAR 2017, 12:00 AM

Bahía de las Águilas en perpetua zozobra

Reportaje Se trata de un ecosistema muy frágil, que no resistiría al turismo convencional de hoteles y de cruceros

Bahía de las Águilas es un lugar paradisíaco, muy codiciado por su potemcial turístico.
Bahía de las Águilas es un lugar paradisíaco, muy codiciado por su potemcial turístico.

Las declaraciones de un alto funcionario de que se construirían 15 mil habitaciones en Bahía de las Águilas han consternado a mucha gente. Todo se ha dicho ya sobre Bahía de las Águilas. No existe en el mundo un área protegida más ponderada y sobre cuyo manejo sostenible exista un consenso mayor entre los expertos. Se trata de un ecosistema sumamente frágil, que no sobreviviría muchos años al embate del turismo convencional de hoteles y cruceros.

La propuesta de los ecologistas, de que los turistas puedan disfrutar sus codiciadas playas alojándose en hoteles construidos fuera del área protegida no es descabellada. Pero lo más atractivo para el turismo devorador no es que sus huéspedes visiten el paraíso sino que vivan en él, aunque lo destruyan. Los más incrédulos creen que es una excusa, que la verdad es que resulta mejor negocio comprar terrenos al estado, donde siempre hay gente “razonable” con quien negociar. Que conste que no nos oponemos al desarrollo de la zona. El conflicto no es entre los que luchan por el bienestar humano y los que quieren salvar la zona sacrificando a la gente. El verdadero conflicto se da entre quienes quieren que se desarrolle la zona de forma tal que sus beneficios sean permanentes y los que quieren desarrollar sus bolsillos aunque se destruyan para siempre estos ecosistemas únicos.

Lo de Bahía de las Águilas nos mantiene exhaustos y en permanente zozobra. Son casi 30 años discutiendo lo mismo. Como no tengo nada nuevo que decir, insisto sobre los mismos temas. Analicemos los argumentos para el Desarrollo Sostenible de Bahía de las Águilas, preparados a solicitud de Yolanda León e Yvonne Arias (Grupo Jaragua) durante la reunión del Foro de Áreas Protegidas celebrado en Intec en el 2008.

1. El desarrollo de infraestructura turística en la playa de Bahía es ilegal. Múltiples leyes dominicanas y convenios internacionales ratificados por el país protegen al territorio de Bahía de las Águilas y/o sus recursos naturales (entre éstos: Ley General de Medio Ambiente 64-00, Ley Sectorial de Áreas Protegidas 202-04, Convención de Biodiversidad Biológica, Declaración de la Reserva de la Biosfera de la UNESCO Jaragua-Bahoruco-Enriquillo, Convención de Cartagena/Protocolo de Áreas y Vida Silvestre Especialmente Protegida).

2. El desarrollo de infraestructura turística en la playa de Bahía no beneficiaría a la población local y contradice las acciones emprendidas por el Estado. Desplazaría el crecimiento de empresas locales de Pedernales ya iniciado: cluster turístico de Pedernales, organizado por USAID, servicios de transporte de visitantes a la playa y otros), además desestimaría inversiones recientes hechas por el Estado junto a la cooperación internacional de infraestructuras de visitación en Bahía y el propio plan de manejo del Parque Nacional Jaragua realizado por el Estado junto a numerosos expertos y expertas nacionales e internacionales.

3. Antes de desarrollar el turismo a gran escala, se necesita una inversión importante en infraestructura de servicios y capacitación humana. Además, la falta de personal calificado induciría flujos migratorios no deseados y asentamientos precarios como ha sucedido en otras zonas turísticas del país.

4. La fragilidad ambiental de la zona de Bahía es alta: un alto endemismo de especies, zonas reproductivas de especies globalmente amenazadas, formaciones vegetales únicas, condiciones de clima y suelo que no permiten la regeneración de los ecosistemas existentes en plazos razonables, y escasa franja de arena en la playa con pocas posibilidades de reemplazo natural. Estas especies endémicas son parte del patrimonio natural y genético insustituible del país. Los ecosistemas presentes brindan servicios ambientales de gran valor, especialmente a través de la pesca que beneficia a los hogares más pobres de la zona.

Los culpables de que el “Sur profundo” no se haya desarrollado no son los ecologistas sino los mercaderes de siempre que quieren vencernos por cansancio, para imponer un modelo destructivo que no es sustentable.

En un artículo que publicara sobre una botella mensajera que una niña argentina tiró en el Atlántico Norte y que fue encontrada en esa zona, decía: “que Bahía de Las Águilas no ha desaparecido gracias a los esfuerzos de la gente sensata que todavía nos queda, y a que la codicia de los depredadores insaciables de siempre es tan grande, que no se ponen de acuerdo sobre la forma más conveniente de destruirla.”

guerrero.simon@gmail.com

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