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| 21 MAR 2018, 4:34 PM
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Muere el presunto “atacante en serie” que atemorizó a Texas con explosivos

Varios medios locales identificaron al autor como Mark Anthony Conditt, vecino de la pequeña localidad de Pflugerville, a las afueras de Round Rock, la ciudad al norte del área metropolitana de Austin.

20180321 https://www.diariolibre.com

AUSTIN. El presunto autor de las cinco bombas que aterrorizaron este mes la ciudad estadounidense de Austin (Texas), que dejaron dos víctimas mortales, murió hoy al hacer detonar uno de estos artefactos que llevaba consigo en su vehículo cuando se encontraba acorralado por la policía.

El jefe del Departamento de Policía de Austin, Brian Manley, aseguró en el lugar de los hechos que el individuo fallecido, un joven blanco de 23 años, era el sospechoso principal de la investigación tras la información obtenida de anteriores ataques por los testigos y vídeos de las cámaras de seguridad.

Varios medios locales identificaron al autor como Mark Anthony Conditt, vecino de la pequeña localidad de Pflugerville, a las afueras de Round Rock, la ciudad al norte del área metropolitana de Austin en la que se produjo el desenlace de este caso.

La Policía no ha confirmado oficialmente esta identidad ni tampoco ha aclarado cuáles habrían sido los motivos que llevaron a Conditt a provocar el caos durante veinte días en la capital texana con la colocación de bombas de manera aparentemente indiscriminada.

“No tenemos ninguna explicación a estos actos, no entendemos qué le podía motivar para hacer esto, pero continuaremos investigando para conocer más sobre él”, añadió Manley.

Los agentes habían acorralado a Conditt la pasada madrugada en el estacionamiento de un hotel cercano a Round Rock, “mientras esperaban la llegada de los equipos especiales para detenerlo con vida”.

“El vehículo empezó a rodar de nuevo y le seguimos para no perderle la pista; sin embargo, se detuvo a un lado de la carretera y cuando los miembros de los SWAT se acercaban, uno de los agentes abrió fuego y el sospechoso accionó el dispositivo bomba que llevaba consigo”, detalló Manley.

En el operativo, un agente policial resultó herido por la deflagración, aunque se encuentra estable y se recupera de las lesiones en un hospital de la zona.

A pesar de la confirmación del fallecimiento del principal sospechoso, el jefe policial instó a la gente a que se mantenga alerta, puesto que el “atacante en serie” todavía pudo haber dejado paquetes sospechosos en la ciudad antes de morir.

“Este es el final de tres semanas muy largas para nuestra comunidad, pero quiero mantener el mensaje de vigilancia porque no sabemos dónde ha estado el sospechoso en las últimas veinticuatro horas”, dijo.

El pasado 2 de marzo un afroamericano perdió la vida al estallar un paquete en la puerta de su casa, hecho que en un primer momento la policía consideró como “un asunto de drogas”.

Sin embargo, una semana después, el mismo día, se produjeron dos explosiones más de características similares, en las que un joven afroamericano de 17 años falleció y dos mujeres, una de ellas de origen hispano, resultaron gravemente heridas.

Todo indicaba entonces que se trataba de “posibles delitos de odio”, cuando el pasado domingo un cuarto artefacto accionado a distancia afectaba a dos sujetos blancos que caminaban por un barrio del suroeste de Austin.

El cambio en el mecanismo de los dispositivos, mucho más elaborados, llevó a la policía a definir al autor como “un atacante en serie”. Apenas veinticuatro horas después, explosionó un paquete más en los almacenes centrales de la empresa de mensajería Federal Express en San Antonio (Texas).

En esa ocasión, las autoridades encontraron otro paquete explosivo en una tienda de FedEx cercana al aeropuerto internacional de Austin, aunque no hubo consecuencias tras conseguir interceptarlo antes de su detonación.

Estos últimos hechos han podido precipitar la captura del sospechoso, al obtener los agentes en las grabaciones de las cámaras de vigilancia la imagen de la persona que despachó los paquetes.

En las últimas tres semanas, la ciudad texana vivió un estado de incertidumbre constante, con más de 1.200 llamadas por avisos de “paquetes sospechosos” registradas por la policía.

El nerviosismo alcanzó incluso al festival cultural South by South West (SXSW), que tuvo que cancelar varios eventos debido a una amenaza de bomba en la víspera de su cierre, el pasado sábado.

“El sospechoso de las bombas de Austin está muerto. ¡Un gran trabajo por parte de las autoridades y todos los interesados!”, escribió en su cuenta de Twitter el presidente de EE.UU., Donald Trump, tras conocerse la muerte del presunto autor.

La investigación de la policía local y el Buró Federal de Investigaciones (FBI) continua abierta para determinar que no quede ningún artefacto explosivo y si este sospechoso era el único autor material, por lo que la colaboración ciudadana “sigue siendo una prioridad”, concluyó Manley.

José Miguel Pascual

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