SALUD
| 21 ABR 2017, 12:00 AM

Galenos, la “experiencia” al mando

El Gautier necesita 20 camas en Cuidados Intensivos, habilitar 32 habitaciones fueras de servicio por filtración y fondos para instalar tomógrafo y 9 ventiladores

El doctor José Gabriel Fernández llega a las 7:40 de la mañana a supervisar la Unidad de Cuidados Intensivos del Gautier.
El doctor José Gabriel Fernández llega a las 7:40 de la mañana a supervisar la Unidad de Cuidados Intensivos del Gautier.


SANTO DOMINGO. En Cuidados Intensivos de un hospital se encuentran los pacientes en estados críticos y más próximos a la muerte. Su recuperación depende de la atención que reciben del personal de salud.

Allí trabaja un equipo de enfermería, residentes y médico base. El doctor José Gabriel Fernández, encargado de la Unidad de Cuidados Intensivo del Hospital Salvador Bienvenido Gautier, llega a las 7:40 de la mañana a verificar que los pacientes estén recibiendo la asistencia adecuada.

En la primera camilla, frente a la puerta, un paciente de unos 47 años es asistido por una enfermera. Fernández se acerca para evaluarlo, pero no se involucra con la aplicación de medicamentos, eso corresponde a los residentes y enfermeras. El hombre de tez clara se enfrenta a una insuficiencia cardíaca descompensada. Tiene un suero y una sonda nasogástrica (Levine). No abre los ojos.

En otra cama un hombre padece una cardiopatía isquémica-angina inestable (enfermedad ocasionada por la arteriosclerosis de las arterias coronarias); en la siguiente, un paciente de 70 años sufre una Estenosis aórtica “importante”, que hizo repercusión en su corazón y le produjo una insuficiencia cardíaca. La sala está llena.

—Tenemos una cardiopatía dilatada, un paciente de unos cuarenta años, que hizo falla cardíaca importante e insuficiencia renal que se le está haciendo una diálisis peritoneal. Es un paciente que está muy crítico, aquí lo mantenemos el mayor tiempo posible, pero no es reversible —manifiesta mientras revisa el récord de un paciente.

Galenos, la “experiencia” al mando

Las cardiopatías isquémicas son los casos más frecuentes que reciben en esta unidad, por lo general, son pacientes afectados por una angina inestable e infarto agudo al miocardio. Son ciudadanos con edades entre 40 y 80 años.

En República Dominicana, el 35% de las causas de muerte se atribuye a los males cardíacos y cerebrovasculares, siendo las isquémicas del corazón las responsables de la mayor carga con 18%, aproximadamente.

—El tratamiento de la angina inestable en un hospital donde existan las características adecuadas lo que se hace es llevarlo a Hemodinamia para tratar de ver si se le reperfunde la arteria de manera directa, pero aquí, le damos tratamiento médico, lo mandamos a coronariografia y posteriormente se le planea la angioplastia (procedimiento endovascular que consiste en dilatar una arteria o vena estenótica estrecha u ocluida para restaurar el flujo sanguíneo) si es necesario o la cirugía —detalló el cardiólogo intensivista.

Galenos, la “experiencia” al mando
En horas de la tarde el doctor Fernández ofrece consulta en un una clínica de Santo Domingo.

Aquí se trabaja con ciertas carencias. En los pacientes que sufren infarto agudo al miocardio, recuerda Fernández, lo recomendable es llevarlo de inmediato a cateterismo y hacerle una angioplastia si amerita el caso, pero el Gautier no cuenta con las herramientas para hacerlo.

—Como nosotros no tenemos esa estructura para poder hacer cateterismo de inmediato a los pacientes ni en 24 horas, le colocamos un trombolítico (medicamento) que se pone de manera directa por las venas, disminuye la mortalidad y mejora el pronóstico del paciente —explica, mientras el sonido de las máquinas conectadas a los pacientes impera en la sala.

Para trabajar en Cuidados Intensivos el médico tiene que armarse de una coraza, que permita dar respuesta a los pacientes sin que le afecte su estado emocional. Ellos no pierden sensibilidad, asegura Fernández, pero tiene que mantener una actitud firme para resolver los casos que se presentan.

El doctor Fernández toma una placa, la coloca frente a un Negatoscopio para visualizarla. Tras durar alrededor de una hora en Cuidados Intensivos, pasa a la sala 210, lugar donde se dan los debates académicos y se instruye a los residentes de la escuela de cardiología del hospital.

Son las 11:00 de la mañana. Fernández, con 26 años de ejercicio, concluye la sesión académica y regresa a la unidad para confirmar que los médicos a cargo cuentan con material gastable y con los equipos funcionando.

—Verifico que los médicos hayan pasado visita a los pacientes y que se gestionen los estudios que tienen que hacerse fuera del hospital. Una coronariografía, por ejemplo, ya que todavía nuestro Departamento de Hemodinamia no está funcionando adecuadamente, una tomografía, resonancia magnética y cualquier otro estudio que haya que hacerle a los pacientes de esta área —explica a Diario Libre.

En horas de la tarde, cuando concluye su jornada en el hospital, Fernández se dirige a un centro privado a ofrecer consultas médicas.

Graves penurias en el hospital

La Unidad de Cuidados Intensivos del Gautier, ubicada en la segunda planta, cuenta con 17 camas, todas ocupadas, porque “la solicitud de los pacientes es mayor”. Según su director, Freddy De Jesús, se necesitarían unas 20 camas más para suplir la demanda hospitalaria. Solo cuentan con ocho ventiladores y 17 camas.

Pero las limitaciones se extienden a todo el hospital. Su director confiesa a este medio que requieren la habilitación de 32 habitaciones, que se encuentran fuera de servicio por problemas de filtraciones y les impiden utilizar 64 camas. Dice que para poner en condiciones de operar cada habitación de esas se requiere una inversión de RD$220 mil.

—Tenemos un problema de filtración de planta física, que se escapa de mis manos. Es una carencia de unos siete millones de pesos. Tenemos que instalar un tomógrafo, que, lo tenemos aquí pero no se ha podido instalar porque estamos carentes de RD$3.5 millones para un UPS y un transformador que se necesita para ponerlo a funcionar —precisa De Jesús.

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    Una de las habitaciones con filtración.
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Faltan monitores en algunas áreas, continúa, en la sala de cirugía carecen de tres máquinas de anestesia. Requieren un nuevo aparato para Rayos X, más de 30 médicos y decenas de enfermeras y técnicos para trabajar. Trabajadores de la salud, pensionados por el presidente Danilo Medina, no han sido repuestos por el Ministerio de Salud Pública.

—El área de sonografía hay que remozarla también. Actualmente tenemos que comprar dos transductores para las sonografías abdominales que son de suma frecuencia y tratar de habilitar las demás unidades de cuidados intensivos, como neuroquirurgica, que está cerrada porque para fortalecer el UCI polivalente tuve que usar algunos equipos que estaban ahí —reveló.

En este hospital la emergencia es muy concurrida. ¿Qué les hace falta para trabajar? pregunta la periodista.

—De todo: ventiladores, monitores, un área de trauma shock, desfibriladores. Los pacientes los asistimos con lo que tenemos, si hay disponibilidad de un ventilador se baja de UCI, pero en UCI también hacen falta ventiladores, además de que siempre está lleno, por eso tampoco tenemos espacio para subir el paciente. La situación es precaria por el flujo de pacientes —manifestó la encargada del área, Anel Alvarado.

Para poner a funcionar el hospital se necesitarían unos RD$20 millones en un centro de salud que recibe unas 15 mil consultas mensuales, alrededor de 150 emergencias diarias y mantiene una deuda de unos RD$44 millones.



Galenos, la “experiencia” al mando
El doctor Fernández supervisa el trabajo de la enfermera y la condición del paciente.
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