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|Africa|
| 18 JUL 2018, 9:21 AM
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La violencia machista supone un freno a los logros en lucha contra el sida

En África subsahariana -donde viven 25,7 de los 36,9 millones de personas con el VIH, las mujeres representan tres quintas partes de las nuevas infecciones, según ONU

Un activista sostiene un lazo rojo que hace referencia al virus del sida durante el Día Mundial de esta enfermedad en Calcuta, la India, el 1 de diciembre de 2016.
Un activista sostiene un lazo rojo que hace referencia al virus del sida durante el Día Mundial de esta enfermedad en Calcuta, la India, el 1 de diciembre de 2016.
20180718 https://www.diariolibre.com

PARÍS. Las infecciones y muertes por el sida en el mundo siguieron su línea descendente en 2017, según datos difundidos hoy, pero ganar la batalla a la enfermedad no será posible mientras las mujeres sigan siendo víctimas de violencia machista, y en particular de violaciones.

Este es uno de los principales mensajes del director ejecutivo de ONUSIDA, Michel Sidibé, en la presentación de su informe anual, en el que alertó de la “complacencia” por los logros alcanzados en la lucha contra el sida, que se traduce en menores compromisos de los donantes internacionales para financiar programas en los países más pobres, sobre todo en África.

“No podremos vencer a esta epidemia si una de cada tres mujeres sigue siendo víctima de violencia física o sexual”, subrayó Sidibé.

En el África subsahariana -donde viven 25,7 de los 36,9 millones de personas con el virus del sida- las mujeres representan tres quintas partes de las nuevas infecciones, dijo.

Esas cifras cobran un eco particular cuando se sabe que en el África austral y oriental (un 53 % de los contaminados por el VIH) entre 2010 y 2017 se redujeron en un 30 % las nuevas infecciones y en un 42 % los muertos por la enfermedad.

En el conjunto del globo, el descenso en las infecciones en ese periodo fue del 18 %, y del 5,3 % sólo en 2017, con 1,8 millones de personas el pasado año, frente a los 3,4 millones del pico registrado en 1996.

En cuanto al número de muertos, disminuyó un 5 % el pasado año hasta 940.000, lo que significa un 51 % menos que en el máximo registrado en 2004.

La principal razón es la ampliación de la cobertura de los tratamientos antirretrovirales, de forma que al terminar el ejercicio pasado los recibían 21,7 millones de personas, cinco veces y media más que diez años antes.

“Nadie habría creído hace unos años” que se podía llegar a esas cifras, resaltó Sidibé, que al mismo tiempo llamó la atención porque “somos en parte víctimas de esos resultados”, en primer lugar porque hay “una caída de las inversiones”.

El pasado año aumentaron un 8 % los fondos internacionales de lucha contra el sida para los países pobres, con 20.600 millones de dólares, pero eso significó un 80 % del objetivo que en 2016 la Asamblea General de la ONU fijó para 2020, con la intención de que la pandemia deje de ser una amenaza sanitaria en 2030.

“No vamos al mismo ritmo que nos habíamos asignado”, alertó Sidibé, que enumeró que hacen falta 7.000 millones de dólares suplementarios para poder incrementar el número de personas infectadas que reciben tratamiento y llegar a 30 millones en 2020.

Hizo notar que los 44 países más afectados por la pandemia son dependientes en un 95 % de la ayuda exterior para dar tratamiento a las personas con el virus.

ONUSIDA advirtió de que, frente a las tendencias esperanzadoras constatadas a nivel global, ese patrón de mejora no se da en el norte de África, Oriente Medio, el este de Europa y Asia central.

Allí está el grueso de la cincuentena de países donde las infecciones progresan, como Rusia, tercer país del mundo por nuevos contagios, detrás de Sudáfrica y Nigeria.

Son regiones donde los principales grupos de riesgo (como homosexuales, bisexuales, transexuales, drogadictos que se inyectan o trabajadores del sexo) sufren una clara estigmatización.

Sidibé recordó que hay 70 países que tienen legislaciones homófobas, que en el norte de África o en Oriente Medio abordar el sexo “es muy complicado” y que en el este de Europa o en Asia central no hay voluntad política para tratar ese problema y los grupos de riesgo están abandonados.

Con carácter general, la probabilidad de estar contagiado con el VIH (el virus del sida) entre los hombres homosexuales es 28 veces mayor que entre los heterosexuales, la de quienes se inyectan droga es 22 veces mayor y la de las prostitutas, 13 veces mayor.

Un 47 % de los nuevos infectados en el mundo son componentes de esos grupos o sus parejas.

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