Cementerios

El nuevo alcalde del Distrito Nacional ganó las elecciones con una campaña corta y bastante concreta. Lejos de prometer cosas imposibles, su oferta electoral se basó en objetivos realizables. Resumiendo: cementerios, ruidos, aceras, mercados, malecón. Como método, colaboración y diálogo con las juntas de vecinos.

Ha empezado cumpliendo promesas de campaña. Se acabó el ruido promovido por el Ayuntamiento en el Parque del Conservatorio y se organizan ya acciones concretas para el manejo de los cementerios.

En realidad, que los cementerios hayan llegado al grado de arrabalización e inseguridad en que se encuentran es hasta cierto punto imperdonable. E inexplicable. Hablamos de recintos cerrados, en espacios limitados y en los que los familiares de los difuntos tienen todo el espíritu y la voluntad de colaboración. Por respeto.

A finales de octubre se celebrará en Santo Domingo un congreso de la Red Iberoamericana de Valoración y Gestión de Cementerios Patrimoniales. Es la ocasión de escuchar y aprender qué se hace y cómo se manejan otros camposantos. Aquí, hasta los que se manejan bien tienen problemas. De hecho, en los tribunales sigue su curso una demanda de vecinos del Mirador Norte que se oponen a que un parque haya sido utilizado para un negocio privado.

Ese es otro tema: el abandono de los cementerios públicos ha creado la “necesidad” de privatizar también la muerte. La desigualdad persigue al dominicano hasta en el más allá. No hay servicio (incluido el fúnebre) al que no haya que buscar una solución individual.

IAizpun@diariolibre.com

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