El ruido que precede al cambio

¿Pueden preverse los cambios profundos en la Historia? A toro pasado... los historiadores suelen detectar unos síntomas inequívocos.

La revolución francesa era de esperar, dicen. La primera guerra mundial respondió al desasosiego que produjo la revolución industrial, explican. Y la segunda fue la reacción al desarreglado final de la primera, interpretan. También los economistas son especialistas en explicar lo que ha pasado pero no siempre ven que viene una crisis.

Pero ahora, hoy... ¿estamos inmersos en un vertiginoso cambio del mundo como lo conocemos? ¿Estamos viviendo un cambio tan drástico como el que produjeron los eventos disruptores de antes?

No se trata solo de los avances de la tecnología. El valor de la religión (desde el fanatismo más peligroso al descreimiento más generalizado) no es el mismo. El papel de los ejércitos (la guerra será de drones), el deterioro ambiental, la pérdida de las libertades individuales, la uniformidad del pensamiento, la expectativa de vida... Algo muy profundo está sucediendo a gran velocidad.

Pero ahora que todo empuja a educar a las próximas generaciones en ciencias, matemáticas y el código lo invade todo... vuelve el interés por las Humanidades.

Se recupera el valor de la filosofía en la enseñanza. Se multiplican los talleres literarios organizados por el puro placer de leer, escuchar y aprender. Los libros más vendidos son a menudo ensayos o relatos históricos. Y en el cine triunfan los superhéroes que beben de la fuente de las mitologías antiguas.

Hay un ruido de fondo, un vértigo de cambio pero la misma necesidad de entender la existencia...

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