20171207 https://www.diariolibre.com

Si “fake news” fue elegida palabra del año por el Diccionario Oxford, la portada que la revista Time dedica anualmente al personaje más influyente es este 2017 colectiva, un reconocimiento a las mujeres que se rebelan contra el acoso sexual y lo denuncian públicamente.

Es un tema lleno de zonas grises, de matices que se deben asumir. Hay que empezar por entender cuándo la vulgaridad y la mala educación dejan de ser eso (desagradables pero no violentas) y cuándo se cruza al terreno del acoso. O cuando una mujer debe (si quiere) denunciar o simplemente poner en su sitio al que se sobrepasa. Hay dos líneas rojas muy claras: los menores de edad, la primera. Y el acoso que se ejerce desde posiciones de poder sobre subalternos, la segunda.

Por las cifras que se revelan hay que deducir que el número de hombres maleducados, vulgares y/o violentos es muy superior al que cualquiera pensaría. Y segundo, que por simple estadística en nuestro entorno más cercano, hermanas, hijas, familiares, amigas, vecinas, compañeras de trabajo... hay muchas mujeres agredidas.

El silencio. Lo que se ha roto es el silencio. Ni las agresiones bajarán por lo menos en mucho tiempo, ni todos los hombres serán capaces de entender qué ha cambiado. Y costará tiempo que se asuma que ese cambio es tan largo y profundo como la Historia misma.

Qué bueno que por fin hablan, reflexionan las especialistas. Haber roto el silencio quiere decir que las mujeres y los hombres que han sido víctimas de cualquiera de las formas que toma el acoso sienten que van a ser escuchados. Y que se va a creer en su palabra.

El acoso sexual trastorna todas las facetas de la vida de la víctima. La salud física y mental, el trabajo, las relaciones íntimas, las personales, las sociales. El pasado se convierte en un presente viciado y en un futuro mutilado.

IAizpun@diariolibre.com

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