Esta es nueva: la hiperpaternidad

La palabra puede ser nueva, el concepto no. Pero parece que ahora se ha extendido de una manera que ya preocupa a educadores, psicólogos y sociólogos.

Los hiperpadres, también llamados “padres helicópteros” sobrevuelan todo el día (y todos los días) sobre sus hijos. Son padres que no los dejan solos ni un minuto y se preocupan tanto de su “autoestima” que están criando generaciones de narcisos.

Son padres que hacen los deberes, cargan la mochila, salen corriendo de su trabajo para llevar al colegio algo que el niño olvidó, eligen sus amigos, manejan su agenda social, juegos y estudios, les evitan cualquier tipo de obligación en casa...

Pero estos niños están llegando ya a la universidad y en pocos años ya estarán en el “mundo real”. Tienen, dicen los educadores, un nivel cero de tolerancia a la frustración. Han crecido superprotegidos y convencidos de que son lo mejor y merecen todo. Eva Millet, autora del libro Hiperpaternidad, en el que describe muy amenamente esta “bomba de tiempo” propugna por una paternidad más relajada.

No es nada nuevo, aunque desconociéramos la palabra. Ahora que los millenials empiezan a casarse, aprenderemos nuevas corrientes pedagógicas y problemas nuevos en la educación de sus hijos. Nos asomaremos a nuevas pantallas para ver cómo se mueven en la realidad aumentada, y nos comunicaremos con signos, volviendo al jeroglífico que ahora se llama emoji.

La hiperpaternidad debe ser agotadora. Y aburridísima, si se piensa en la energía y tiempo que exige. Y por lo que expresan los especialistas... no da muy buen resultado.

IAizpun@diariolibre.com

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