20180821 https://www.diariolibre.com

Debo confesar que no me gustó la entrevista, pero me sorprendió favorablemente el presidente.

A pesar de su evidente nerviosismo que se notaba en el movimiento de los pies y de los dedos de las manos, el presidente Danilo Medina lució articulado, conocedor de lo que está haciendo y dispuesto a defender con números su labor de gobierno.

Los que han seguido la trayectoria del presidente Medina saben que su oficio no es hablar en público ni someterse al cuestionamiento de profesionales de la comunicación. Es un hombre de acción, no de palabras, como puso de resalto en sus explicaciones en lenguaje llano, de su concepto del gobierno y del propósito de la acción política.

Descartó a la oposición por sus carencias históricas y sociales sobre el manejo y la naturaleza del Estado y encomió, sin decirlo, la importancia de la formación para dominar ese difícil instrumento que es el poder.

Sobre el tema de la reelección hay que decir que en países como el nuestro un presidente nunca debe expresar que no piensa repostularse porque lo dejan solo, pero en el caso del presidente Medina, por un acuerdo firmado por él, existe un obstáculo a presentarse de nuevo. Es decir, no es algo que surgió de improviso y que tiene oportunidad de pensarlo y explicarlo luego, como dijo.

Por eso, mientras escuchaba la entrevista me preguntaba, ¿por qué Danilo habla ahora? ¿Qué circunstancias nuevas lo mueven a romper su silencio? Ese silencio es lo que ha permitido que su popularidad caiga, aunque los niveles siguen siendo altos, pues permitió que se convirtiera en “verdad” cualquier cosa que pensara la gente.

Por lo que se ve, el juego apenas comienza...

atejada@diariolibre.com

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