La Junta, las redes y la censura

Si la Junta Central va a crear un Observatorio de Redes para las próximas elecciones, será interesante que comparta lo que observe. Las redes no son un ecosistema sencillo de evaluar. Mucho menos embridar. Su gran valor es la espontaneidad y su gran debilidad el anonimato que proporciona.

En las redes demasiados usuarios se esconden para dar salida a una faceta de su personalidad que prefieren mantener oculta. Esto lo complica todo porque el anonimato potencia las iras, rencores, envidias, maledicencias, injurias y mentiras... que se mueven a una velocidad vertiginosa por la autopista social.

¿Y cómo se vigila, controla todo esto? Difícil. ¿Censura? Mucho más difícil. Las redes sociales son muy poderosas y han devenido en un sistema que trasciende la comunicación para moldear las relaciones humanas y el comportamiento. Para dirigirlos.

¿Qué puede hacer una Junta Electoral frente a este universo de voces y pasiones en unas elecciones? No está muy claro. La libertad de expresión siempre es sagrada. En periodo electoral, más. La mentira, las noticias falsas, la difamación... pueden moverse por las redes con soltura, agilidad. Pero también lo hacen las ideas, las opiniones, los argumentos, los desmentidos, las emociones. Las redes son democráticas, útiles, peligrosas. Son todo a la vez. Unen tanto como desunen. No las dirige ni el Gobierno, ni la oposición ni la Junta. Son un campo de batalla ideológico sin moderador ni reglas.

Si la Junta no ha podido evitar que los pre pre pre candidatos inunden el país de vallas... está claro que con las redes no puede hacer mucho más que observar.

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