No hay nada gratis...

Al dominicano no le importa lo que cuesta algo con tal de que se lo den gratis. Puede ser incluso a cambio de su libertad, pero si es gratis, “si no me cuesta nada”, responde diciendo “a quién le dan pan que no coma”.

Pero no existe nada gratis. Alguien lo paga y es peor cuando sale del dinero de los impuestos, pues recursos que se podrían dedicar al bien colectivo, la construcción de una escuela o una carretera por ejemplo, se destinan a un fin privado, una funda de comida, o un bono.

Si fuera solo el aprovechamiento oportunista de una debilidad de los gobernantes, no fuera problema, pero resulta que el “dao” hace esclava a la gente de la “filantropía” del Gobierno y la hace sumisa.

Los gobiernos saben ahora que la fuerza no basta para controlar a una población, sino que es mejor apelar al debilitamiento del valor moral de la gente, de toda la gente. Así, a los pobres les dan funditas y bonos; a los periodistas carros y sueldos; a los profesionales, apartamentos y a los empresarios exenciones y contratas.

En una situación así, nadie puede protestar, nadie puede tirar la primera piedra.

Visto así, el fomento de la irresponsabilidad ciudadana es un método de gobernar que ha sustituido a los caudillos militares por caudillos civiles populistas que por vía de la reelección sucesiva, se sostienen en el poder sin la participación real de la gente. Desde luego, una camarilla gobernante se aprovecha de la inercia popular para hacerse inmensamente rica.

No es la educación de sus integrantes lo que caracteriza a la Marcha Verde, sino el hecho de que forman parte de la clase que sostiene la filantropía gubernamental y, eventualmente, pagará los préstamos, y ya está harta.

atejada@diariolibre.com

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