20171206 https://www.diariolibre.com

Mucha gente se pregunta cómo es que la crisis en el Partido de la Liberación Dominicana ha llegado a un punto de no retorno, en vista de que quienes pueden resolverla son dos políticos con alto sentido de pertenencia a ese partido y con probada vocación para la concertación.

Aunque hay mucha gente “enchinchando”, la verdad es que los dos protagonistas son los que tienen la carga emocional que ha llevado la crisis a punto de ebullición.

Una hipótesis señala que Danilo nunca se recuperó de la derrota ante Hipólito Mejía en el 2000. Más tarde, al darse cuenta de que las intenciones del nueva vez presidente Fernández eran continuar en el poder, abandona el Gobierno y lo enfrenta, pero “el poder” lo derrotó.

Ahí comienza una pugna, muy bien jugada por Medina, que finalmente logra imponer su candidatura que, sin embargo, debe recibir con las condiciones de Fernández.

La historia se conoce, desde el descrédito a la administración Fernández hasta la jugada de Quirino, que parece haber sido el golpe definitivo para impedir cualquier tipo de arreglo.

Vistas las cosas, parece punto menos que imposible que Medina dé paso a Fernández, es decir, que le facilite su “venganza”. Fernández se siente compelido a desafiar a duelo al presidente Medina en las circunstancias que le parecen más favorables.

Pero nadie ganará del enfrentamiento y perderán todos. La salida, por tanto, no puede ser otra que una intervención que conduzca a renuncias y compromisos de respeto mutuo, así como a la búsqueda de un candidato que ofrezca garantías a ambos.

Una salida de este tipo, a pesar de los agravios, tiene sentido y es posible, a pesar de la experiencia.

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