20171114 https://www.diariolibre.com

Desde fuera observamos cosas tan elementales y lógicas que a lo mejor desde el confort que genera la función gubernamental, los encargados de ejecutar políticas públicas no las vean ni se la imaginan. Cuando un ciudadano se dirige hacia dependencias del Estado que son vitales para la vida misma, como hospitales, escuelas, universidades, acueductos, entre otros, nos encontramos con deficiencias que son generadas exclusivamente por negligencias y el desinterés de sus gerentes, directores y ministros.

¿Por qué esa dejadez para realizar los cambios y dar un buen servicio a la ciudadanía? Porque estos funcionarios no utilizan esos servicios, sin embargo le dicen a usted y al pueblo que son los mejores del continente. Si usted señor Presidente le exige a los ministros y directores generales, utilizar los servicios públicos que desde el Estado dominicano les ofrecen a todos los ciudadanos, otra cosa fuera.

Imagínese señor Presidente, con estos tres ejemplos que le presentaré lo que quiero decirle: a) que la hoy Ministra y directores de salud lleven a sus familiares a chequeos médicos, internamiento o proceso quirúrgico a un hospital de la red de salud pública del país; b) que el ministro de Educación, o la directora de INAIPI, tengan sus hijos en los planteles escolares públicos; c) que el director de la CAASD y de acueductos en todo el país, utilicen para su consumo y de su familia el agua potable que ellos certifican es viable para todos; entre otros. Debemos hacer que el político que vaya al Estado como servidor público, se ponga en los zapatos del ciudadano común.

Si nos toma en cuenta y nos escucha, verá que “organizar un Estado, no es tan difícil” como parece.

Tony Méndez R.

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