20170914 https://www.diariolibre.com

El ambiente se ha tornado asfixiante. Demasiada burla... demasiada impunidad... demasiada corrupción. Hay una delgada línea entre tolerancia y perjudicial permisividad que implica una compleja complicidad; difícil de desenmarañar y mucho menos de eliminar si no hay compromiso del Estado con la sociedad. Lamentablemente en nuestro caso lo que prima, es el poder político y el poder económico. Creo que, en su gobierno, se ha cruzado esa delgada línea.

El Poder Judicial nos ha hecho tragar un caramelo tan grande como amargo es. El Ministerio Público ha hecho tan flaco servicio a la sociedad como flacos son sus expedientes para someter a la justicia a los corruptos. Pero no contaban con una gran parte de la población que se siente tan, pero tan atrabancada que, en un movimiento propio de la naturaleza humana, en su instinto de sobrevivencia vamos a rasgar, a arañar, a romper... con tal de respirar.

Es increíble que con el tema de Odebrecht, usted sea el único presidente de América Latina que no parece estar trabajando con temas tan cruciales como el de la corrupción e impunidad, que quedó al desnudo, aunque el Poder Judicial se desvela por vestir. Usted es el jefe del Estado dominicano, no puede decir que pretendemos que el Poder Ejecutivo incida en el Poder Judicial, sino que, como mandatario de esta nación, debe dar muestras firmes de gestiones para acabar con todo este montaje de la persecución de la corrupción. Queremos que no proteja a sus funcionarios, sino que deje obrar a la Justicia como corresponde. Queremos algo real.

Ciudadana decepcionada

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