El paredón contra la reelección

Se teme que hasta quiten visas...

Los diputados debieran sentirse mal, y sin embargo, parece que encantados de la vida. Aunque sospechosos habituales, y pese a ser ingrata su fama, no se molestan.

Ahora por ejemplo los tienen bajo acecho, y durante meses, y ninguno protesta el evidente acoso. Se miran entre sí y nadie es culpable.

La situación es tan surrealista que se condena a los innombrados y el delito no se comete. Solo hay que suponer lo que significa que en un país en que no existe pena de muerte, sí paredón para diputados.

Y no es todo. También deben firmar una carta en la que garantizan lo que debiera ser disciplina de partido, coherencia de bancada. Los liderazgos, por lo visto, no son suficientes para los miembros de la cámara baja.

Incluso se llega a niveles aberrantes. No solo serán objeto de Inri y exhibidos en la plaza pública, sino que la Embajada les retirará la visa. Mrs Bernstein debiera darse una vueltecita por el Congreso, pues si la ven, de seguro habrá pánico en Wall Street. La reelección subirá o bajará en bolsa.

Ojalá que la pizarra tenga luz permanente, se puedan seguir las incidencias y se registren las primeras anotaciones.

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