Jugada de dos cabezas de José Tomás

El limbo es de Reinaldo y Amarante...

Dicen que lo difícil no es montarse en un tigre, sino apearse y Reinaldo y Amarante lo hicieron tirándose por el rabo. Cuando el tigre dio la vuelta buscando a los audaces, ni Reinaldo ni Amarante en parte. Una hazaña impensable e inesperada.

Ahora intriga la reacción del dueño del circo.

Ellos estaban supuestos a entrenarse en el oficio de domar, para ocuparse de un león que anda suelto y en abierto desafío. Esa parte parece resuelta, aunque sea a medias, y queda por saber qué harán, ya que aunque abandonaron el puesto, no fueron cancelados.

Por lo menos uno de los dos fue a averiguar la situación y el otro estudia la circunstancia. Reinaldo habló de dignidad, como si quisiera mantenerse en refriega.

Ahí viene el punto.

Como quiere que sea, no será fácil subirse de nuevo al lomo del tigre. Pero tampoco se entiende mucho que se dedique a ver el espectáculo como uno más del público.

José Tomás lo resolvió mejor. Felicitó a Gonzalo y se tornó cercano y distante diciendo que esperará a octubre. Ni con Gonzalo ni con Leonel.

Con Gonzalo o con Leonel cuando uno de los dos sea candidato. ¡Cuánto se aprende en la capital política del mundo!

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