Si tocaban a Franklin, ardía Troya...

Esa parece ser la razón de la suspensión...

Los peledeístas tienen el agua puesta, pero todavía no dan el paso fatal de quitarse las plumas y hacer el sancocho que todos sus oponentes quisieran probar. El de la división.

Fogón y olla y ahí se quedan, y no puede ser de otro modo, pues en las ocasiones más propicias deciden no verse la cara. Se tienen miedo, y con el miedo se quedan, y con el miedo se preservan.

Estaban supuestos a reunirse anoche lunes 3 de septiembre, y tenían que hacerlo porque el primer lunes de cada mes es la fecha acordada para el encuentro de los altos cargos.

También porque el 6 de agosto, cuando la última convocatoria, dieron a entender que no habría interrupciones. Que se citarían de manera regular. Sin embargo, en la víspera, el secretario general avisó que el lunes no habría ni pena ni gloria y que el CP no sesionaría.

La razón verdadera no la conoce nadie, y es mejor no preguntar, y menos conjeturar, pero sí recordar lo que estaba pendiente.

La carta-querella de un grupo de senadores contra uno de los miembros del organismo por una ofensa que convendría no repetir.

Si tocan a Franklin, ni en el cielo habría amparo para los danilistas.

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