Una mochila que pesa electoralmente

No importan mucho las explicaciones...

La Junta dijo que iba a investigar el caso de las mochilas, y posiblemente –uno que otro- piense que esa diligencia sobra, que no es necesaria, y que a cosas mayores.

La diputada dio su versión, y la dio con lágrimas en los ojos y en el hemiciclo. Mostró facturas y cheques que serían la prueba del descargo.

La empresa involucrada calificó el hecho de error de producción, y de seguro que no lo hizo motu proprio, sino por emplazamiento.

Educación por su lado también ordenó una indagatoria, y sin duda concluirá en lo mismo, en una falla de la fábrica y relevará de culpa a la congresista.

Todo muy bien.

Sin embargo, en política no será suficiente y electoralmente tampoco. La Junta debe hacer su trabajo, aun cuando al final sea el mismo resultado. Sería una forma de aplicar la Ley y ver si el reglamento -en funcionamiento– podría llenar las expectativas. La experiencia, incluso, serviría para acreditar las normas ante los partidos.

El morbo querría otra cosa, los oponentes también, pero a la Junta le corresponde lo institucional, y ojalá siempre ejerciera, como ahora, sobre lo obvio.

¡Manos a la obra, pues...!

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