¿Y la Ley Electoral pa’cuando?

Aquí siempre vivimos inventando la rueda...

Los tiempos no cambian, siempre lo mismo, solo que en ocasiones dan vueltas por las esquinas por costumbre y para ejercitarse.

En otros países el espectáculo continúa, aquí empieza de nuevo, una variante que tiene que ver con el temperamento nacional.

Cuando se conoce en detalle el procedimiento, a alguien se le ocurre aprenderlo otra vez.

La Ley Electoral, por ejemplo, era siamesa y sigue siéndolo de la Ley de Partidos, y sin embargo la dejaron botada en la maternidad de Los Mina. Ahora volvieron a buscarla, y en vez de declararla en una oficialía de Estado civil, la llevan a pasear por los mismos parques y con riesgo de que coja resfriado.

La Ley de Partidos fue obra de consenso entre los mismos sectores. Incluso no hay que tocar puerta, pues se supone abierta desde entonces.

Aunque dice la comadre que no, que con la Electoral se verá lo que es un peine caliente en cabello malo. Si con la de Partidos hubo que caminar dos jornadas, con la Electoral posiblemente cuatro.

Ojalá que no la acusen de reeleccionista y se le haga más difícil subir la cuesta que lleva al paraíso, cada vez más perdido en el cielo.

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