|Diálogo Libre|01 AGO 2016, 12:00 AM

“Si les quitan los incentivos, las zonas francas desaparecen”

Los directivos de Adozona esperan que en la discusión del Pacto Fiscal entiendan esa realidad

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SANTO DOMINGO. El presidente y vicepresidente de la Asociación Dominicana de Zonas Francas (Adozona) advierten que si los incentivos que otorga la ley al sector son mutilados, sería un grave error, porque esas empresas corren el riesgo de desaparecer, tal como sucedió en Puerto Rico en el 2006 y como ocurre en la actualidad en Guatemala.

José Tomás Contreras y José Manuel Torres tienen sus esperanzas en la promesa reiterada del presidente Danilo Medina de que, independientemente de la discusión del Pacto Fiscal, se tendrá la suficiente sensatez para entender que ese sector funciona por las exenciones que recibe del Estado.

“Este sector funciona en base a los incentivos, si éstos son eliminados, podemos decir que las zonas francas eventualmente desaparecerían de República Dominicana”, asegura Contreras.

Argumenta que cuando a una empresa de zona franca se les exoneran los impuestos que dispone la ley, el Estado no pierde nada, porque ese estímulo económico o impuesto no existía y lo que logran los gobiernos con el beneficio es crear la base para que lleguen inversiones extranjeros que de otra manera no vendrían al país.

De su lado, el vicepresidente de Adozona, afirma que las empresas de zonas francas han sido un excelente negocio para país, porque han dado sus aportes al desarrollo económico y se basa en estudios económicos que les demuestran que por cada peso en incentivo que recibe el sector, las compañías devuelven al Estado cinco pesos.

Contreras y Torres fueron los invitados de esta semana de Diálogo Libre, que dirige y conduce el director de Diario Libre, Adriano Miguel Tejada.

Torres sostiene que cuando los países quitan las exenciones cometen un error, y vuelve a citar los casos de Puerto Rico y de Guatemala, donde las empresas cayeron en un 40% , lo que disminuye el empleo.

“Tenemos que velar para que las zonas francas no solo se mantengan, sino que puedan crecer más en la parte de la seguridad de las inversiones”, señala.

Entiende que tampoco se debe hacer ruidos sobre ese tema, porque al igual que el país, hay otras naciones que tienen un clima económico, político y social estable y que cualquier detalle que pueda mover la balanza, esa inversión de 30 millones de dólares y miles de empleados adicionales, podría mermar.

Al insistir sobre este aspecto, el presidente de Adozona indica que las empresas del sector constituyen el 55% de las exportaciones nacionales, lo que atribuye a que los incentivos que reciben crean el grado de competitividad que requieren las empresas desde el país para exportar al mundo.

Otro aspecto que considera importante en su defensa a merecer la exención, es que el 75% de las empresas que están en el sector son de capital extranjero, y que de no gozar de esa gracia, irán en busca de otros destinos para garantizar sus mejores oportunidades.

A Contreras le desagrada que a su sector se le vea como privilegiado, porque el calificativo crea una animadversión casi por gravedad y le da pena cuando personas se expresan negativamente, porque entienden que es un dinero que no se está recaudando, lo que asegura está fuera de la realidad.

Explica que el sector existe, porque hay un esquema que le permite el grado de competencia.

Tanto Contreras como Torres coinciden en que si al sector les quitan los incentivos, lo igualan a la industria local y, por ende, pierden competitividad, mercado y van a desaparecer.

Las ventajas que ofrece la República Dominicana para invertir

La Ley 890 sobre el Fomento de Zonas Francas garantiza los beneficios para que empresas extranjeras ligadas al sector escojan a República Dominicana como destino para invertir.

El presidente de AdozonaA, José Tomás Contreras, cita que dentro de las principales ventajas están las exoneraciones de todos los impuestos relacionados con la importación de materia prima y maquinarias; la operación en cuestión del Impuesto a la Transferencia de Bienes y Servicios (ITBIS) y de otros impuestos que van asociados con una operación sobre la propiedad.

A eso le suma que el inversionista tome en consideración el costo de la mano de obra dominicana, que es muy competitivo.

Partiendo de esa realidad, los interesados hacen sus análisis sobre, la estabilidad social y política y la conveniencia de invertir en el país. A propósito, los ejecutivos del Consejo Nacional de Zonas Francas, visitaron recientemente Guatemala, donde se aprobó una ley de la conservación del empleo el pasado mes de marzo, que alegadamente ha provocado el caos e incertidumbre en ese país, porque ha desprotegido las empresas de zonas francas y unas 100 compañías planifican salir de esa nación.

A sus ejecutivos y a los de otras entidades se les habló de las facilidades que ofrece el país, con la intención de que piensen venir a invertir.

Otros temas

José Tomás Contreras y José Manuel Torres aseguran que el sector que, nació a finales de la década del 1960, se encuentran en un momento cumbre, que no solamente crea empleos, sino que diseñó una disciplina y una dinámica de trabajo que se basa en la competitividad y entrega a tiempo.

Una muestra es que el país es el cuarto exportador de calzados hacia Estados Unidos, su principal mercado, aunque ya sirve a más de 100 países.

Dicen que eso no es fortuito, sino que se debe a que encontrado el grado de competencia que el sector le garantiza para poder exportar.

El crecimiento de las zonas francas inicia en los años 1999-2000 cuando llegaron a 200,000 empleos. En ese momento dominaba todas las zonas francas el área textil y de confecciones, pero luego de la entrada de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC), mucha inversión, buscando mejores costos se fue a China, y el país pasó una breve crisis de dos o tres años, que logró superar.

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