Que un puñado de hombres fuera capaz de entender que podía crear las condiciones para restaurar la independencia nacional perdida por una anexión inconsulta y que una región completa sumara todos sus recursos humanos y económicos para esa causa, muestra cuán profundo había calado el soberano sentimiento nacional en los dominicanos.

La Restauración de la Independencia nacional fue una renovación de nuestros votos por la soberanía nacional. Fue decirle al mundo que lo de 1844 no fue un hecho aislado; que el pensamiento que guió esa epopeya fue el resultado de una decantación del ser nacional que lo hacía distinto. Sabíamos claramente que no éramos haitianos, ni franceses, ni españoles y que estábamos dispuestos a asumir las consecuencias de esa decisión.

Al rendir el homenaje de la nación agradecida a los héroes de la Restauración, estamos seguros de que los dominicanos de hoy sabremos interpretar el sentido de su sacrificio colaborando para hacer de nuestra Patria libre por nuestra conducta y soberana por nuestra disposición a defenderla.

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