Cuidado con la reforma

Parece que solo se está a la espera de que pasen ciertas fechas para iniciar el proceso de reforma a la Constitución y ya hay grupos y personas que tratan de pescar en río revuelto.

En este caso, se trata de una reforma que busca corregir algunos entuertos de la reforma del 2015 y modificar instituciones cuya conformación dejó mucho que desear.

Pero no debe ser ocasión para introducir elementos de dudosa valía y eficacia.

Parece haber aprobación mayoritaria para volver a unir las elecciones en la fecha de mayo y para sacar al procurador general de la República del Consejo Nacional de la Magistratura, entre otros puntos, pero no parece lógico que se introduzcan temas sobre los cuales no existe consenso y que podrían resultar perturbadores. Por ejemplo, ¿sacar el voto político del Procurador para introducir el voto político de los abogados, cuyo gremio está penetrado por los partidos? ¿Qué nivel de violencia tendrían las elecciones entre los abogados con este nuevo poder? El camino hacia una mayor institucionalidad va, precisamente, en vía contraria: sacar los intereses privados de los asuntos públicos.

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