20180906 https://www.diariolibre.com

El sistema penal dominicano se encuentra en una etapa de transición de un sistema inquisitorial en el que el acusado de un crimen era carne de cañón, a otro en el cual la libertad es la regla y en el que se deben respetar los derechos de los imputados.

No todos aceptan este cambio que ven como favorable a los delincuentes. Incluso se niegan a aceptar el cambio de lenguaje que implica la nueva orientación del sistema. No aceptan que se diga “supuesto autor”, por ejemplo, término que respeta la presunción de inocencia de toda persona acusada de un crimen.

Esta cultura autoritaria que permea toda nuestra sociedad, cultura del ¡tránquenlo!, sin preguntar, afecta los niveles de aceptación de la reforma y pone presión sobre los jueces que para no ser calificados de “protectores de la delincuencia”, se ven obligados a imponer casi en todos los casos, la prisión como medida de coerción, y llenan nuestras cárceles de personas y perjudican a sus familias, mientras los contribuyentes asumimos el gasto de mantenerlos presos.

Tenemos que cambiar la cultura.

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