20180903 https://www.diariolibre.com

El embarazo adolescente debiera ser un tema de consenso entre la clase política y las organizaciones sociales, incluidas las iglesias, pues ya tiene carácter de pandemia en el país.

Las consecuencias personales y sociales para una adolescente cuando sale embarazada son catastróficas, sobre todo cuando el embarazo no fue buscado. Los problemas de la escolaridad y de empleo para mantener a la criatura; la incomprensión de las familias y la carga emocional, junto a la responsabilidad de forjar un futuro al infante, son solo algunos de las efectos de estos embarazos, para no hablar de las derivaciones de carácter médico.

Las iglesias son indispensables en el combate a esta epidemia que está despojando de porvenir a una parte importante de nuestra juventud. Se puede entender su defensa de la vida, pero su oposición a educar sexualmente a los jóvenes bajo la excusa de que debe hacerse en la forma en que las iglesias piensan, es un atentado contra esos jóvenes y una irresponsabilidad.

El poder público tiene que tomar en serio este problema. Se trata del futuro de incontables jóvenes y niños.

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