Instrumentos de socialización

Decía un amargado Simón Bolívar que “no hay buena fe en América”, lo que, a su vez, produce una serie de consecuencias sociales que afectan a las naciones en su camino al desarrollo.

La primera de esas consecuencias es que no tenemos mucha capacidad de asociarnos para el logro de objetivos comunes. Carecemos de “el arte de asociación” de que hablaba Tocqueville.

La falta de buena fe nos impide asociarnos, como se puede observar en el poco número de empresas de capitalización abierta, o el limitado número de asociaciones realmente representativas de un universo determinado. Nuestras empresas son familiares y nuestras asociaciones están formadas por amigos cercanos. No confiamos en el otro al punto de compartir proyectos.

Esta desconfianza trasciende al área pública: nadie quiere pagar impuestos “porque se los roban”; nadie cree en los jueces ni en las autoridades; nadie confía en las intenciones del otro y, por supuesto, el Gobierno es el peor.

Lo peor es que ningún instrumento de socialización, medios, iglesias, escuela, está esforzándose por cambiar esa realidad.

+ Leídas