Un mal de nuestro tiempo

La frecuencia con que aparecen vídeos y fotografías sobre acontecimientos que se dicen actuales y que ocurrieron en nuestro país y que, en realidad, son viejos o de otras latitudes, obliga a replantear el tema de la responsabilidad en el uso de las redes sociales y del internet.

Una nueva tarea para los funcionarios, sin muchos visos de éxito, es estar permanentemente desmintiendo esas informaciones. Por supuesto, los desmentidos ocurren cuando ya los vídeos y fotografías se han hecho “virales” y miles de personas los han comentado en las redes y en los grupos.

Los medios de comunicación más responsables tienen que invertir mucho tiempo y esfuerzo para no repetir estas falacias, aunque no siempre tienen éxito. Aparte de lo embarazoso de la situación, queda la pérdida de prestigio cuando se descubre el engaño.

El caso es más grave porque muchas de estas “falsas noticias” tienen un matiz político pues se refieren a problemas que afectan al país y, particularmente, al ejercicio del poder. De ahí, el cuidado que hay que tener para no colaborar con estas campañas insidiosas.

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