Una iglesia en crisis

La iglesia católica está en un momento parecido al que provocó la reforma protestante en el siglo XVI.

En aquel tiempo se protestaba por la ambición y soberbia de la iglesia que la hacía anteponer sus propios intereses a los de su feligresía.

Hoy se protesta contra la iglesia católica por la protección que ha dado a sacerdotes delincuentes que han burlado la confianza de niños y jóvenes cometiendo actos ilícitos con ellos.

En ambos casos, se cuestiona la falta de moralidad de los pastores, y el encubrimiento de situaciones que lloran ante la presencia de Dios.

Esta no es la primera crisis grave por la que ha pasado la iglesia católica y, posiblemente, tampoco será la última, pero ésta puede revertir todos los logros de una iglesia que tiene una gran obra que mostrar de servicio a la humanidad en cumplimiento de su misión salvadora.

Para salir de esta crisis, la iglesia tiene que revisarse a fondo, lo que no hizo en tiempos de Lutero, y tomar medidas heroicas para restaurar la fe en su misión y la imagen de los sacerdotes. No basta con pedir perdón. Tiene que tomar medidas ejemplares.

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