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El asunto del gas

El gas licuado de petróleo, (GLP), siempre ha sido una preocupación de las amas de casa y ahora también de los choferes.

El problema siempre cae en que se vende en los cilindros cantidades menores que las establecidas y eso, no hay como esconderlo, sería un robo.

Ahora bien, ¿quién hace el robo? Un detalle puede ayudar a establecer la verdad: al día de hoy, los choferes son los principales consumidores de GLP y ellos no se quejan de las estaciones. Les echan lo correcto porque las bombas están vigiladas por DIGENOR que es el órgano encargado de los pesos y medidas en el país.

¿A quién le compran mayormente las amas de casa, principales quejosas? A los vendedores ambulantes de gas en triciclos, camionetas y hasta en motoconcho, pero las amas de casa no tienen control de cuánto gas le echan esos señores a los cilindros.

Para el gas de las casas la solución es bastante simple: que los tanques se vendan con el sello de seguridad de la estación donde lo echaron.

Por otra parte, la posición de Pro Consumidor con relación al reglamento aprobado por el Ministerio de Industria y Comercio es irracional.

Nosotros no producimos gas y el peso del GLP lo determina su composición de propano y butano. Si esa composición viene cambiada desde la refinería extranjera aquí no se puede hacer nada.

Todos los caminos están abiertos para un acuerdo que en verdad beneficie a los consumidores, sin crear otra crisis que quiebre una industria necesaria para el país.

atejada@diariolibre.com