20161214 http://www.diariolibre.com

Poco falta para que un honorable diputado o, por qué no, diputada, se “encuere” en la sesión. Primero fue el que se quitó la correa en puro gesto populachero, y ayer a otro se le subió el tigueraje del barrio a la cabeza y se encaramó en su asiento para reclamar un turno en forma airada. La presidenta de la Cámara de Diputados debe usar el mazo al mejor estilo de Abel Martínez y poner orden en la casa. No estaría de más que convoque un cursito de buenos modales, y que refuerce la vigilancia en el detector de metales, no vaya a ser cosa.

COMENTARIOS
Para comentar, inicie sesión o regístrese