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El pueblo de pescadores de Las Terrenas

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El pueblo de pescadores de Las Terrenas

Abimbao y Cucharita volvieron a Las Terrenas. Se fueron por el camino viejo de Sánchez en protesta por el abusivo costo del peaje del mal llamado boulevar, que cuesta novecientos toletes de ida y vuelta por recorrer un tramo de apenas algo más de 20 kilómetros. En Las Terrenas mantuvieron este diálogo.

-Carímbole, Abimbao, mire esto. Son las casitas de los pescadores, reconstruidas después del incendio. Y se ven bonitas, con arquitectura victoriana.

-Cucharita, ¿cuándo se había visto que los pescadores vivieran en casas de estilo victoriano, con techo de teja asfáltica y paredes de madera sintética, si apenas les alcanzaba para clavar tres tablas de palma al estilo como se pueda?

-Si Abimbao, pero estos pescadores tienen derecho a modernizarse y a progresar.

-Mire, burro, esos pescadores ya no existen. Se trata solo de una alegoría. Vivieron ahí hace mucho tiempo. Ocuparon terreno de la playa cuando esta zona era silvestre, y después, cuando empezó el flujo de turistas, un grupo de propietarios de negocios de comida y bebida fueron comprándoles el "derecho" de haber estado asentados ahí.

-¡Ah! No sabía eso. ¿Y por qué ahora están construyendo las casitas en el mismo sitio, en terreno del Estado? ¿No pudieron haberlas hecho en otro lugar?

-No. Había que confirmar la violación a la ley, que es el deporte nacional, siendo el Estado el auspiciador, amparados en el argumento de que estas casitas constituyen un patrimonio cultural.

-No lo puedo creer.

-Mire, Cucharita, a pesar de lo dicho es mejor que en este caso seamos indulgentes, ya que la intención es buena. Este lugar se había convertido en el de mayor atractivo turístico en materia gastronómica y de recreación.

-Si, pero, ¿usted sabe que hubiera hecho yo?

-Tratándose de ti, un disparate.

-Pues sepa que no. Fíjese, aquí hay terreno de sobra del otro lado del camino, no en la playa. Yo, siendo gobierno, como dicen que esto es de interés público, hubiera comprado o expropiado un pedazo grande de terreno con acceso a la calle y con vista al mar. Hubiera construido ahí el pueblito de pescadores con el mismo diseño, pero con espacio amplio y parqueo, y subastado la propiedad, pagadera a largo plazo. Así se habría erigido una plaza gastronómica y para el entretenimiento sin crear un cuello de botella a la circulación y respetando las regulaciones.

-Tienes razón, Cucharita, pero lo hecho, hecho está. Y hay que apoyarlo. Eso sí, que no se descuiden en construir calles amplias, perpendiculares a la playa. El día en que haya aviso de tsunami sería muy lamentable que no hubiera salida rápida para buscar refugio. ¡Ojo pelao!

-Acato, Abimbao, pero le quiero comentar tres cosas. La primera: no me gusta ese cementerio a la entrada del pueblo.

-A mí tampoco. Convendría quitar la pared, asearlo, y dejarlo a la vista para que se vea el mar. O trasladarlo a un sitio más apropiado para el descanso eterno. En el lugar podría edificarse un parque público abierto al océano, que le daría una belleza espectacular al entorno. ¿Qué más quieres decir?

-Lo segundo que esto es una locura de motores. El caos es mayúsculo, como si no hubiera autoridad, todo manga por hombro. No parece haber, o no se ejecuta la planificación urbana, ni sanitaria. ¿Es que tenemos que vivir como los locos? Además, fíjese en esas pinturas y artesanías, son todas haitianas. ¿Acaso los dominicanos no pintan, ni crean artesanías?

-Por lo que se ve, Cucharita, los dominicanos dominan el motoconcho, los juegos, el trago, el ruido, y las prácticas eróticas intensivas con los turistas; lo demás lo hacen los inmigrantes.

-Eso que usted dice no es más que una etiqueta encarnada.

-Tal vez sí.

-Y lo tercero es que me uno a la protesta. Estoy en contra de que hayan cerrado el acceso en vehículo a Playa Bonita. Tan cómodo que era venir a esta playa y desmontar el anafe para preparar los espaguetis, y poner el radio a todo volumen para bailar bachata y merengue con las "chiviricas"del pueblo. ¿Eh? ¿No se recuerda? Eso era vida; ahora no. Hay que dejar el carro lejos y caminar.

-Mira por donde, Cucharita, si queremos desarrollarnos, hay que acabar con el desorden y la bulla, ordenarlo todo. Si quieres bañarte en Playa Bonita, solo tienes que dejar el carro en el parqueo, y caminar como se hace en el mundo entero, que por eso es que tienes los fundillos planos de tanto estar sentado.

-¡Ay! que finoli este Abimbao!

edogarmi.fullblog.com.ar