El tamaño del Estado

La discusión sobre el tamaño que debe tener el Estado viene de lejos.

En el caso dominicano, ya en 1857, Pedro Francisco Bonó se refería al impacto del Estado y al peso del Poder Ejecutivo sobre la vida de los ciudadanos.

Pero ha sido Octavio Paz, quien con mayor exactitud ha descrito los azares del Estado en nuestros tiempos, al afirmar que "el crecimiento monstruoso del Estado, el 'ogro filantrópico' es simultáneamente causa y expresión de nuestros males. Los liberales creían que gracias al desarrollo de la libre empresa florecería la sociedad civil y, simultáneamente, la función del Estado se reduciría a la de simple supervisor de la evolución espontánea de la humanidad. Los marxistas, con mayor optimismo, pensaban que el siglo de la aparición del socialismo sería también el de la desaparición del Estado".

"¡Esperanzas y profecías evaporadas! El Estado del siglo XX se ha revelado como una fuerza más poderosa que la de los antiguos imperios y como un amo más terrible que los viejos tiranos y déspotas. Un amo sin rostro, desalmado y que obra no como un demonio, sino como una máquina".

En nuestro país, el Estado se ha convertido en el gran dispensador de favores, en el gran contratista de obras, en el gran filántropo y en el gran despilfarrador de los recursos públicos.

Últimamente también, se ha convertido en la gran fuente de empleo y de ingresos de todos los que se han inscrito en el partido en el poder. Así, solo una revolución podrá reducirle el tamaño y la función.

atejada@diariolibre.com
20130404 http://www.diariolibre.com

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