El individualismo nos está matando

Somos un país privilegiado al tener valiosos recursos naturales y un pueblo trabajador. Aunque de acuerdo con titulares en la prensa emitidos por un grupo religioso importante, «padecemos de males ancestrales» como la corrupción y la impunidad.

No voy a entrar en discusiones. El tema ha sido harto debatido. En lo que quiero enfocarme es en la realidad de que a diario vemos iniciativas promisorias de acciones progresistas... que no pasan de ser buenas intenciones.

Al parecer nos gusta el protagonismo, y esbozamos planes maravillosos; pero no los podemos ejecutar por falta de consenso. Somos demasiado individualistas.

Creo que debemos ser un poco más humildes y enseñables. Otras sociedades han logrado avances impresionantes en el mismo tiempo en que nosotros apenas hemos dado un par de pasos, casi gateando. Y no me refiero a los políticos, hablo de nosotros todos, la sociedad dominicana del siglo XXI.

Los japoneses se ayudan entre sí. Hasta para recoger basura. Y en la mayoría de las naciones desarrolladas, el común denominador es que se trabaja para el bienestar colectivo, no para «lo mío».

Como parte de mi trabajo como mercadólogo y artista, tengo que observar el comportamiento individual y colectivo, muy bien reflejado en las ya omnipresentes redes sociales. La idiosincrasia dominicana se manifiesta también en ese vasto universo virtual. Nos encanta que nos sigan; pero no seguimos a los demás. Queremos un “like”; pero no se lo damos al otro. Ansiamos un comentario; más ignoramos los méritos o gustos de miles de dominicanos que quieren comunicación, no un monólogo narcisista.

Cuando una agrupación, un equipo, un país, se comportan como si cada uno fuera un ente autónomo, no como un cuerpo, orgánicamente vinculado, los esfuerzos en vez de ser colectivos se convierten en intentos fallidos, por falta de poder. No es lo mismo halar uno solo la soga que halarla cientos en la misma dirección. Avanzaremos como nación cuando todos, repito, todos, hagamos las cosas de manera solidaria, excelente y dirigida hacia la misma meta.

Ir cada uno por su lado, no lleva a ningún lado.

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