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ILUSIONES PERDIDAS

Con el título de este artículo, el escritor francés Honoré de Balzac escribió una de sus mejores obras, entre las decenas de historias recogidas, todas, con el título "La Comedia Humana".

"Las Ilusiones Perdidas" refleja la realidad social, cultural, económica y política de los tiempos vividos por el autor, obra que dedicó a su admirado Víctor Hugo. La trama de la historia se fundamenta en la infortunada vida de Lucien de Rubempré, un joven poeta provinciano cuyo sueño es llegar a París y triunfar no sólo con la belleza de sus versos, sino con la de sus dones masculinos, descrito en una trama con detalles impresionantes y el acierto que Balzac logra en sus relatos.

Esta novela lleva al lector por las manos hasta que descubre al personaje que encarna la vanidad y la vida fácil (David) que termina arrastrado al mundo de los perdedores. Sus sueños juveniles, sus posibilidades reales porque nació dotado de talento para la poesía, chocan con su actitud de dejarse llevar por la vanidad.

Pero la ruina personal no sólo toca a las puertas de David en "Ilusiones Perdidas", sino que es Lucien quien enreda en su "vida loca" a David, su amigo, joven que emigró de la provincia de Angulema a la capital francesa. En la novela de Balzac, David deja, igual que su amigo, la provincia natal. Hijo único de un operario de imprenta, de aquellas que preceden a las de Stanhope de rodillos distribuidores de tinta, David tiene la única virtud de ser hijo del "oso", apodo que le endilgaron los demás empleados de la imprenta a su padre, porque su trabajo lo obligaba a moverse similar al animal para acarrear la tinta. El padre de David era un simple empleado de las antiquísimas prensas de madera, que utilizaban las balas de cuero entintadas, con las que uno de los prensistas impregnaba los tipos.

Aunque sus estudios en París iban a servirle de poca cosa, David no contaría con mucha suerte por la avaricia de su padre Jérome-Nicolás Séchard, quien "heredó" por unos francos la imprenta de la viuda propietaria, a cuyo marido se le conocía con el mote de El Ingenuo. A la muerte de este último Jérome-Nicolás Séchard, pasó a ocupar el puesto de El Ingenuo. El personaje más aborrecible de esta apasionante historia de Balzac es precisamente el de Jérome, el padre de David, un avaro consuetudinario, con una sed de riqueza y una cultura de apego al dinero inimaginable.

Sin saber leer ni escribir, Jérome-Nicolás no estaba en condiciones para hacer de editor y corrector, como lo hacía el difunto conocido como El Ingenuo, el propietario original de la imprenta, pero trajo consigo la ambición y la habilidad que le llevó a convertirse en el dueño del viejo negocio y, como vivía solo, acumuló fortuna.

La avaricia empieza cuando se acaba la pobreza, dijo Balzac, y cuando el impresor se dio cuenta que podía acumular dinero, en él se desarrolló una inteligencia profesional rudimentaria, aunque sin cultura ni educación, pero dotado de una sed inextinguible de dinero.

El contexto en el que se narra la historia es de 1835 a1843. El autor nace en el año 1799, poco después de la Revolución Francesa y su obra se desarrolla en los años de la Restauración en Francia.

La avaricia sin límites del padre de David el inventor, le lleva a que cuando el joven llega de París, terminados sus estudios, le presenta un inventario de la vieja imprenta y un documento en el que hace socio a su hijo, pero al mismo tiempo le exige 10 mil francos por la venta del inmueble, ante el asombro y sorpresa del joven.

Finalmente, la decadente imprenta pueblerina quedó bajo la administración del muchacho, con la supervisión de Jérome-Nicolás Séchard, quien se fue a vivir a una propiedad campestre.

La descripción de este personaje avaricioso y sin hiel de Jérome-Nicolás Séchard, que obliga a su hijo David a comprarle y, al propio tiempo, a ser su socio solo pudo ser pincelada en el papel por una prosa como la de Honoré de Balzac, que en el discurrir de las 712 páginas nos da a conocer decenas de personajes con un dominio absoluto, que nos coloca en la posición de creer haber conocido a sus personajes.

Esta brillante obra, Honoré de Balzac la dedica a su admirado Víctor Hugo, con las siguientes palabras: "También usted, que, por el mismo privilegio que los Rafael y los Pitt, era ya un gran poeta a la edad en que los hombres son todavía tan pequeños, ha luchado, como Chateaubriand (Francois René; escritor y político francés) como todos los verdaderos talentos, contra los envidiosos emboscados tras las columnas, o agazapados en los sótanos de la Prensa. Por eso desearía que su nombre triunfal contribuyera a la victoria de esta obra que le dedico, y que, según determinadas personas, sería un acto de valor a la vez que una historia llena de verdad. ¿No habría hecho suyos Moliere y su teatro a los periodistas, igual que a los marqueses, financieros, médicos y abogados? ¿Por qué, pues, La Comedia Humana, que castigat ridendo mores, habría de hacer una excepción con este poder, cuando la Prensa parisiense no hace ninguna?

"Me siento, por tanto, dichoso, señor, de poder declararme su sincero admirador y amigo".