Los busca empleos no entienden
Y las quejas ya están pasando a mayores...
Los encargados de ubicar a los compañeros que buscan empleos, o que teniendo quieren algo mejor, no aguantan la presión.
Aparece uno que otro que entiende la situación, pero la mayoría no acepta explicación, e incluso se ponen insolentes en ocasiones.
Locos difíciles de bañar, pues o falta agua o el jabón les produce alergia.
De tanto tratar con el imposible de convencer se les despierta la viveza y tienen unas salidas que desde lejos lucen espectaculares.
Como no los respetan, piensan que sí al presidente. Entonces, se inventan unas salidas que son verdades: el "compañero Danilo" tiene demasiados compromisos.
Una excelente forma de salir del trance, pero olvidando que los peledeístas ya no son tan sonsos y que no se dejan dormir con alusiones emotivas.
Al compañero se le puede coger pena, pero al presidente no. Y ellos vienen a ver al presidente que firma decretos y no al compañero de afectos indudables.
Si acoge el compromiso con otros ¿por qué no el suyo? Se van apesadumbrados, pero rabiosos: "No hay problema. En la próxima campaña olvídense de nosotros y busquen a los otros".
¡Ay, lo dijo!
Los encargados de ubicar a los compañeros que buscan empleos, o que teniendo quieren algo mejor, no aguantan la presión.
Aparece uno que otro que entiende la situación, pero la mayoría no acepta explicación, e incluso se ponen insolentes en ocasiones.
Locos difíciles de bañar, pues o falta agua o el jabón les produce alergia.
De tanto tratar con el imposible de convencer se les despierta la viveza y tienen unas salidas que desde lejos lucen espectaculares.
Como no los respetan, piensan que sí al presidente. Entonces, se inventan unas salidas que son verdades: el "compañero Danilo" tiene demasiados compromisos.
Una excelente forma de salir del trance, pero olvidando que los peledeístas ya no son tan sonsos y que no se dejan dormir con alusiones emotivas.
Al compañero se le puede coger pena, pero al presidente no. Y ellos vienen a ver al presidente que firma decretos y no al compañero de afectos indudables.
Si acoge el compromiso con otros ¿por qué no el suyo? Se van apesadumbrados, pero rabiosos: "No hay problema. En la próxima campaña olvídense de nosotros y busquen a los otros".
¡Ay, lo dijo!
Diario Libre
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