20170421 https://www.diariolibre.com

Los dirigentes de la Asociación Dominicana de Profesores, con sus reacciones repentinas que bien pueden ser consideradas emotivas, hacen un daño inmenso y devalúan la carrera docente, la que debe estar adornada del mayor de los prestigios. Con sus frecuentes llamados a abandonar las aulas, el Comité Ejecutivo de la ADP ha convertido al maestro en un activista vociferante, lo que no sólo cuestiona la autoridad del gremio y afecta de manera sensible el calendario escolar, sino que quita aliciente a la nueva generación de docentes, que podría concluir en que no vale la pena estudiar magisterio. La ADP, que asumió el Plan de Contingencia para la Recuperación de la Docencia, debe cumplir con este compromiso, dejar el papel de víctima y de arriar a los docentes, con lo que reniegan del sacerdocio que significa ser maestro.

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