Ojalá que no lo aborten

La actual discusión sobre el aborto podría devenir frustratoria si los legisladores anteponen su interés político personal por una eventual candidatura, y no atienden a las repercusiones y a las profundas raíces sociales del tema, que además es un fenómeno de salud pública que afecta de manera desproporcionada a las mujeres más pobres. Los congresistas ya han escuchado lo suficiente y seguramente saben que no podrán complacer a todo el mundo, pero en caso de que aprueben el Código Penal con la despenalización del aborto en sus tres causales (peligro para la vida de la madre, un embarazo producto de violación o incesto y malformaciones), por lo menos dejarían satisfecha a la sociedad, al médico y, sobre todo, a la mujer.

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